Reconocer las capacidades de sus colaboradores y orientarlos a mejorar su desempeño son las claves para fortalecer el trabajo en equipo. Conozca las ventajas de hacer una retroalimentación. 

La retroalimentación o feedback es una herramienta de comunicación que sirve para evaluar el desempeño de los miembros de una organización, aportando así al crecimiento profesional del empleado y la empresa. No obstante, este tipo de conversación puede generar incertidumbre y ansiedad en el colaborador. 

Frente a esto, es fundamental no juzgar al otro sino establecer estrategias que le ayuden a beneficiar a todas las partes implicadas. “Es lograr una comunicación y conexión entre el líder y su equipo, con el fin de fortalecer el entendimiento entre lo que la cabeza de equipo espera de sus colaboradores y, asimismo, las expectativas que ellos tienen de él”, señala Rocío Gama, coordinadora de desarrollo organizacional de Compensar. 

Para la experta existen dos tipos de retroalimentación, una enfocada en reconocerle al colaborador que su labor contribuye al cumplimiento de los objetivos, y otra, orientada al redireccionamiento, la cual se hace al evidenciar un comportamiento que no corresponde a lo que se esperaba, o al identificar una gestión inadecuada. 

“El objetivo no es solo informarle al colaborador que actuó de manera incorrecta sino comunicarle qué acciones se espera que él realice para mejorar determinados procesos”, asegura Rocío Gama.

¿Cómo dar una adecuada retroalimentación?

A continuación, Marcela Arroyave Wolff, psicóloga experta en manejo de personal y Rocío Gama, coordinadora de desarrollo organizacional de Compensar le explican cómo dar un feedback exitoso. 

  • Reconozca su estado emocional y el del empleado: cuando una persona está alterada lo más probable es que se le dificulte tener una comunicación amena. Por eso, si quiere que exista una escucha activa le recomendamos iniciar la retroalimentación cuando usted y su colaborador se encuentren dispuestos a propiciar un diálogo.  
  • Planear con anticipación: esto es clave porque así se evita caer en juicios o argumentos sin fundamento, en cambio, cuando organiza sus ideas podrá proporcionar evidencias. Recuerde que esta conversación se desarrolla para mejorar las debilidades de su colaborador, por ende, nunca emita un calificativo despectivo. 
  • La opinión de su empleado es válida: es importante escuchar la opinión del colaborador para conocer la perspectiva que él tiene de la situación, y poder llegar a un consenso constructivo. 
  • Aceptar la realidad de la situación: en un equipo de trabajo es importante reconocer que todas las opiniones aportan, por ello, es fundamental comprender la visión del otro.

No obstante, es común que quien recibe la retroalimentación pueda ponerse a la defensiva y no aceptar los comentarios recibidos. Para evitar esto, la psicóloga Marcela Arroyave propone, antes de retroalimentar, hacer un ejercicio grupal de improvisación donde no se permita negar nada. “Esta actividad ayuda a conocer y entender las diferentes propuestas y perspectivas de cada miembro del grupo, así como reflexionar acerca de la negación, logrando fortalecer el trabajo en equipo”. 

  • Generar compromisos: al terminar la retroalimentación, conviene definir las acciones que desarrollará cada persona para mejorar su crecimiento profesional.

La retroalimentación le permite tener un equipo sincronizado y orientado al logro las metas propuestas. Por eso, no dude en utilizar este proceso comunicativo que le ayudará a sacar el máximo desempeño de sus colaboradores.