La medicina tradicional, cirugías y terapias intensivas son fundamentales en los procesos de recuperación de los pacientes. Sin embargo, existe un componente que es igual de efectivo e indispensable: el amor.

La terapia del amor es un programa de capacitación desarrollado por el Instituto Roosevelt, enfocado en los familiares o cuidadores de pacientes con riesgo de sufrir daño neurológico o que presentan patologías relacionadas, que pueden generar una condición de discapacidad.

De acuerdo con la coordinadora del programa, la Dra. Sandra Marín, “hace 3 años implementamos la terapia del amor y en ella enseñamos que por medio del amor podemos, principalmente, rehabilitar o acompañar en los últimos momentos de su vida a los niños que están dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos del Instituto”.

Charla sobre Terapia del amor, dictada por la Dra. Marín ; Foto cortesía del Instituto Roosevelt.

La Terapia se puede realizar en pacientes de cualquier edad, y aunque atienden pacientes adultos en consultas externas, al tratarse de un hospital pediátrico, la mayoría de los casos están relacionados con niños.

Durante este procedimiento, se desarrollan las habilidades del familiar cuidador de los pacientes, para que durante el proceso de recuperación puedan convertirse en los mejores terapeutas y así aplicar los conocimientos aprendidos en casa. Los cuatro enfoques fundamentales de la capacitación son:

● Adecuado posicionamiento del paciente

Como en la mayoría de los casos la movilidad de cada paciente es limitada, los familiares deben aprender a acomodarlos y movilizarlos. Según la Dra. Marín, para evitar las retracciones o cualquier atrofia muscular, se debe saber cómo acomodarle las manos, pies y demás extremidades.

● Estimulación multisensorial

Cuando los cuidadores están con el paciente es importante que continúen estimulando su desarrollo motor, sensorial y perceptual para que no pierdan sus habilidades con el tiempo. En este proceso intervienen elementos como la música, el canto, la lectura de cuentos, entre otros.

La Dra. Marín asegura que durante el contacto que se presenta en las visitas entre el familiar (por lo general la mamá) y el paciente, éste debe ser piel a piel, es decir que por dura que sea la situación es fundamental que el cuidador no esté enfocado en la tristeza sino en un trabajo real de recuperación.

 Elaboración de aditamentos

Los aditamentos hacen referencia a elementos adecuados o intervenidos por los familiares cuidadores para ayudar al desarrollo motor de los pacientes en condición de discapacidad y así involucrarlos en actividades rutinarias de la vida cotidiana. Es decir, que los familiares fabrican elementos adecuados al paciente para que ellos mismos puedan peinar su cabello, colorear, afeitarse, jugar y hacer otras actividades.

 Síndrome del cuidador: detección y manejo

El Síndrome del cuidador es muy común en los padres del paciente debido a que se enfocan 100% en la recuperación del paciente y olvidan su propio bienestar, descuidando su salud física y mental. Es por esto que la Terapia también se enfoca en contribuir a los cuidadores a tener una buena calidad de vida, mientras aportan al paciente.

En el marco de la Terapia, el Instituto les brinda una ruta del cuidador, en donde pueden participar en actividades de recreación y esparcimiento, talleres de yoga, cursos de belleza y spa.

La Dra. Marín también asegura que existen casos en los que desde un punto médico, ya no se puede hacer nada más por el paciente, sin embargo, cuando la mamá inicia con la Terapia, se comienzan a presentar signos y la persona empieza a despertar de a pocos, mostrando avances significativos en la recuperación.

La motivación por brindar una mejor calidad de vida para niños es el motivo por el que los cuidadores trabajan por capacitarse y brindar las herramientas que requieren los más pequeños a la hora de redescubrir las capacidades de las que son capaces.

Poner al amor como eje fundamental en procesos como éstos, facilita el desarrollo de habilidades en el cuidador y permite crear vínculos afectivos más fuertes con el paciente, mejorando los procesos motrices y sensoriales basados en estímulos tan fundamentales como el amor.