“Cuando una persona goza de un bienestar integral, se nota segura, está organizada financieramente, tiene acceso a servicios de salud, posibilidades para aprovechar el tiempo libre y tiene la capacidad de darle a la sociedad lo que requiere. Laboralmente hablando, tiene la posibilidad de ofrecer un nivel de productividad importante que permite que las empresas crezcan, porque aporta resultados por encima del promedio”.

‘‘El empresariado está mostrando una gran conciencia en la gestión del individuo, pues se ha dado cuenta de que esto se traduce en gente más feliz, más productiva, en organizaciones más estructuradas, con menores niveles de ausentismo”.

Margarita Áñez, subdirectora de bienestar de Compensar.

Experta asegura que lograrlo depende de un equilibrio entre seguridad, integración familiar y relaciones personales. A nivel mundial ya se realiza una Semana del Bienestar que busca crear conciencia y fomentar el cambio hacia hábitos de vida saludables. En Colombia, las personas pueden acceder a servicios como los que ofrecen las cajas de compensación.

Hablar del bienestar integral de las personas es tan complejo como su propia definición. La Organización Mundial de la Salud lo relaciona con la salud mental y lo define como “un estado en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Mientras tanto, Margarita Áñez, subdirectora de bienestar de Compensar, afirma que: “Bienestar integral es un gran concepto que nos permite sumar varias intervenciones. Debe haber un equilibrio entre seguridad, integración familiar, relaciones personales, desarrollo familiar y control del estrés”

Lograrlo no es fácil. No se consigue sólo con hacer ejercicio todos los días, cuidar la salud, contar con una vivienda, haber hecho varios cursos de idiomas o tener la posibilidad de viajar constantemente, sino al encontrar el balance entre todo lo anterior. Sin embargo, en una sociedad que exige un ritmo de vida tan acelerado no es común que las personas se detengan a pensar en su propio bienestar, aún cuando los beneficios de hacerlo son múltiples. “Cuando una persona goza de un bienestar integral, se nota segura, está organizada financieramente, tiene acceso a servicios de salud, posibilidades para aprovechar el tiempo libre y tiene la capacidad de darle a la sociedad lo que requiere. Laboralmente hablando, tiene la posibilidad de ofrecer un nivel de productividad importante que permite que las empresas crezcan, porque aporta resultados por encima del promedio. Como familia le apuntamos al equilibrio entre todos sus integrantes porque están en la posibilidad de construir una mejor sociedad”, agrega Áñez.

Tal es la importancia de este tema, que desde 2011 se realiza en diferentes países la Semana del Bienestar, una iniciativa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dirigida a la región de las Américas, que tiene como propósito generar un movimiento social que movilice a los interesados directos para crear conciencia y fomentar el cambio hacia hábitos de vida, entornos y políticas saludables. A esta intención se suman acciones como la de la Caja de Compensación Familiar Compensar, que ve el bienestar integral como la gran oportunidad de transformar vidas y de responder a las necesidades de las personas, gracias a una gran plataforma en la que sus afiliados pueden disfrutar de amplios servicios de salud, deporte, recreación y asesoría financiera, todos ellos elementos que dan un mejor aporte a calidad de vida. “Hoy en número por impacto de personas entre afiliados, no afiliados y otras poblaciones, llegamos a cuatro millones al año”, señala la vocera de Compensar.

Sin embargo, si bien es cierto que alcanzar el bienestar integral es un propósito del individuo y que cada uno puede decidir cómo empezar a hacerlo (revitalizando la mente con viajes, invirtiendo en educación, aumentando el ejercicio o cuidando la salud), también es cierto que buena parte de ese bienestar depende del entorno en que se mueven las personas, y uno de los más influyentes es el laboral. Al respecto, Áñez asegura que el empresariado está mostrando una gran conciencia en la gestión del individuo pues se ha dado cuenta de que esto se traduce en gente más feliz, más productiva, en organizaciones más estructuradas, con menores niveles de ausentismo.

Como en todos los ámbitos de la sociedad, los buenos resultados dependen de un trabajo en equipo, de construir una red de apoyo y de producir con otros en el bienestar común y personal. Ninguna edad es tarde para empezar a trabajar en el deber que tenemos todos: brindarle a nuestra vida un bienestar integral.