Saber manejar situaciones de estrés, alinear las expectativas, optimizar la productividad y alcanzar el éxito empresarial son algunas responsabilidades que debe tener un buen líder. Conozca por qué debe aplicar el liderazgo emocional en su empresa. 

Diana Marcela Barrera Medina, directora de metodologías de Acsendo Colombia, explica que la inteligencia emocional está directamente relacionada con el liderazgo, especialmente porque esta característica relaciona un conjunto de habilidades que buscan potenciar el talento de cualquier líder en su rol como movilizador de flujos de trabajo.

De acuerdo a Barrera, los líderes emocionales deben marcar la pauta y además de cumplir con requisitos como tener un currículo destacado, tener conocimientos avanzados y estar a la vanguardia de lo que ocurre en el mundo digital, debe ser capaz de relacionarse con todos los equipos de trabajo pertenecientes a su compañía.

Cabe mencionar que los líderes siempre deben tener un propósito o un objetivo en la mira que les permita direccionar a todo el equipo de trabajo, por ello debe contar con:

● Espontaneidad

● Persuasión

● Participación

● Compromiso

● Lealtad

El objetivo final es alcanzar resultados excepcionales en los equipos de trabajo, por lo tanto, los líderes están en la capacidad de comprender sus propias emociones y potenciar las capacidades de sus compañeros.

Empatía y comunicación, claves para impulsar la productividad 

La empatía es un factor clave en la productividad, especialmente si hay un equipo de permeado por la confianza, participación, interacción y trabajo en grupo. A estos elementos se les conoce como variables emocionales que interfieren en el rendimiento de cada colaborador.

Por su parte, la comunicación es el vehículo que permite dar a entender cuáles son los propósitos de la empresa por ende, debe ser transparente y consistente para que las tareas establecidas se cumplan.

En situaciones de conflicto los líderes ponen a prueba estas habilidades pero principalmente la visión sistémica que les permite entender las situaciones y circunstancias para conocer el problema en su conjunto e intervenir en ellos.

Finalmente, tener la capacidad de relacionarse y compreeder a las personas permite construir credibilidad y posicionar el papel de líder, para ello también es necesario contar con un capital intelectual, saber comunicar los propósitos de la empresa y tener convicción sobre las metas a cumplir. De esta forma la gente seguirá a ese líder y se movilizará con el objetivo de alcanzar los propósitos empresariales.