Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo porque en él habitan 54.871 especies y 3.625 son exclusivas. Sin embargo, la actividad humana ha ocasionado que muchas se encuentren en peligro.

 De acuerdo con el Sistema de Información Ambiental de Colombia, se estima que 1.125 especies presentan algún grado de amenaza en el país. Una de las principales causas se debe al deterioro y degradación de nuestros sistemas biológicos.

En la actualidad, el país cuenta con 98 ecosistemas generales (terrestres continentales; insulares, acuáticos, costeros continentales; e insulares y marinos), el Informe Colombia Viva: un país megadiverso de cara al futuro de WWF señala que “si bien el porcentaje varía de un ámbito a otro, se calcula que el 31,3% del área de estos ecosistemas ha sufrido alguna transformación de origen antrópico a lo largo de la historia.”

El informe también demuestra que la superficie de bosque ha disminuido 5.3 millones de hectáreas, la sabana en la Orinoquía en un 18.5 % y las praderas marinas, alrededor de la bahía Cartagena, aproximadamente en un 90%.

La directora del Instituto Humboldt, Brigitte Baptiste afirma que la extinción de una especie está ligada con la desaparición de su hábitat. Por ejemplo, a pesar de la deforestación que existe en el Amazonas, hay especies de amplia distribución que no corren riesgo, pero existen otras que son muy sensibles y solo pueden habitar en áreas inundables o cierto tipo de suelos, que si se destruyen, implicaría su desaparición.

“Espeletia Paipana es un frailejón típico de Boyacá. Si éste se quema para ampliar los terrenos y dar paso a la ganadería o cultivos de papa, desaparecen. Hace unos años quedaban menos de 30, Afortunadamente, se reaccionó a tiempo y se salvaron. Esto es un indicador de la vulnerabilidad de las especies asociada con la destrucción de los ecosistemas”, afirma Brigitte Baptiste.

Especies en vía de extinción en Colombia

Según los Libros Rojos del Instituto Humboldt, estas son algunas de las especies que se encuentran en peligro:

● Pato colorado: especie que se alimenta por filtración en la superficie del agua, semillas e invertebrados como: moluscos e insectos. Habita en tierras bajas (Magdalena y Cauca) y en altas, desde el sur de Boyacá hasta la sabana de Bogotá. Se encuentran amenazados por la contaminación de los humedales y la cacería.

● Hormiguero pico de hacha: habita en bosques húmedos y secos. Se encuentra en la región norte de Colombia y se alimenta de insectos. Su principal amenaza se origina por la pérdida de su hábitat debido a que en Ocaña el bambú es usado para la fabricación de escobas.

● Serpiente del caño del Dagua: se encuentra en la Cordillera Occidental de Colombia. Por habitar dentro del bosque se ve afectada por la deforestación a causa de prácticas como la ganadería, agricultura, minería, entre otras.

● Tortuga Caguama: es una tortuga marina que se distribuye geográficamente en el Atlántico, Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Bolívar, Guajira, Magdalena y Sucre. Se ve amenazada por el calentamiento global y el uso indiscriminado de sus huevos.

● Caimán llanero: esta especie se encuentra en el Orinoco y se está en peligro porque al ser carnívora, las personas los cazan. De igual forma, comercializan sus huevos y crías.

Todas las especies en vía de extinción mencionadas anteriormente tienen algo en común. La mayoría están amenazadas por las malas prácticas que realizan los seres humanos para satisfacer sus necesidades.

Sin duda alguna, las empresas juegan un rol fundamental para proteger la biodiversidad en las áreas donde operan y mitigar su impacto negativo en el medio ambiente.

Compensar, organización que cuenta con la Certificación de Sostenibilidad Turística y Sello Ambiental Colombiano, como parte de su estrategia de sostenibilidad implementa acciones a través del programa Con la Cabeza en la Tierra con el cual promueven el cuidado de los ecosistemas en todos sus grupos de interés.

Para Jairo Romero, Gestor de Alojamiento de Lagomar El Peñón, en Compensar están firmemente convencidos de que al proteger la riqueza y diversidad de especies animales y vegetales que habitan de forma natural en sus sedes, garantizan un bajo impacto medioambiental que no afecta la biodiversidad.

“Cuando los usuarios vienen a nuestros hoteles y centros vacacionales disfrutan de las reservas naturales. De hecho, hemos creado conciencia colectiva de la protección y preservación de especies. Por eso, estamos comprometidos en prevenir el tráfico ilícito de flora y fauna”, asegura Romero.

Con esto, se garantiza la conservación de especies vegetales y animales que rodean los hoteles Lagomar y Lagosol en Girardot, la hacienda “Lajitas” en la vereda Maraval, a 15 km del municipio de Puerto López (Meta) y la sede Calle 220 ubicada en la reserva Forestal Thomas Van Der Hammen.

¡Recuerda que cuidar nuestra biodiversidad es deber de todos, así que no arrojes plástico a fuentes hídricas como ríos y mares, siembra árboles endémicos y recicla! Así también garantizamos ecosistemas sanos y por ende, nuestra supervivencia.