El Alzheimer es una enfermedad que empeora con el tiempo, lo que obliga al cuidador a cambiar de rutina y sentirse agotado frecuentemente. Entérate cómo mantenerte saludable y evita el síndrome del cuidador quemado.

 Cuando un familiar sufre de Alzheimer se producen varios cambios dentro del hogar, uno de ellos, es el de delegar a alguien para que este pendiente del paciente. Usualmente la responsabilidad siempre recae en el pariente más cercano, quien termina agotado.

Según el psiquiatra Darío Quimbal de Compensar, “lo ideal es intercambiar el cuidador cada tres meses para evitar la sobrecarga que, si empieza a ser frecuente, puede generar una depresión, sin embargo la mayoría de las familias no lo realizan”.

¿Cómo evitar el síndrome del cuidador?

● Cuenta con un apoyo familiar: no temas en decir si te estás sintiendo mal, al contrario, comunícalo para que otra persona se haga cargo del paciente, así dedicarás tiempo para ti.

● Mantén el control y la calma: infórmate sobre la enfermedad para que comprendas las complicaciones y comportamientos que tendrá tu familiar. Esto te ayudará a saber cómo actuar ante situaciones que, sin previo conocimiento, generarían altos niveles de estrés.

● Respeta su independencia: reconoce que él todavía cuenta con esas capacidades para desarrollar sus actividades diarias. Por lo tanto, no lo sobreprotejas, permite que él las desarrolle.

● No temas ir al psicólogo: si has llegado a tu límite, acude a un profesional que te evaluará y te brindará las herramientas necesarias para que te sientas mejor.

● Come y duerme bien: la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que uno de los principales problemas a los que se enfrentan los cuidadores es el trastorno de sueño. Por eso, duerme bien (8 horas al día) e incluye frutas y verduras en tus comidas para que tengas un sistema inmunológico fuerte.

La directora de la Fundación Acción Familiar Alzheimer Colombia, Claudia Varón de Franco, asegura que “cuando una persona está sufriendo del síndrome del cuidador quemado comienza a tener poca tolerancia, no socializa, se queja con los demás familiares y presenta trastorno de sueño, señales que alertan que él necesita ayuda”.

De igual forma, afloran sentimientos de tristeza, rabia y frustración. Por ello, es vital que el cuidador siempre esté realizando diferentes actividades que lo alejen del paciente para que se valore a sí mismo y siga desarrollando su proyecto de vida.

Los cuidadores pueden apoyarse en el médico que atiende a su ser querido, él sabrá guiarlo e informarle sobre la enfermedad y asistir a cursos sobre cuidadores para que interactúe con otras personas que están viviendo su misma situación.