Conoce una revolucionaria terapia capaz de transformar tu vida a través de la reconciliación y del equilibrio al interior de tu familia.

Aunque la vida es un devenir de aventuras maravillosas, es inevitable tener tropiezos que nos obliguen a hacer una pausa en el camino o a cambiar de rumbo.

Enfermedades, limitaciones, miedos, inseguridades, relaciones rotas y traumas, entre otros, son situaciones que todos los seres humanos tenemos que aprender a sortear.

¿Pero que pasaría si te dijeramos que muchas de estas vivencias son consecuencias de dinámicas perjudiciales en tu familia, y que es posible reversarlas?

Esta es precisamente la esencia de Relaciones Familiares, una terapia mediante la que podemos reconocer la incidencia del pasado familiar en nuestro presente con el fin de alcanzar orden y armonía.

Según de Bert Hellinger, filósofo creador de esta teoría, las personas perciben de forma inconsciente patrones y estructuras en las relaciones familiares. Con el tiempo, estos patrones quedan memorizados a nivel afectivo y cognitivo, afectando considerablemente la salud y la conducta.

Con esta mirada sistémica de la familia, es posible realizar un diagnóstico del estado de las relaciones y sanar el historial familiar a través del Orden del Amor.

El orden del amor

Para Hellinger, los sistemas familiares tienden a guiarse por el amor ciego, es decir, a lealtades al interior de la familia que perpetuan destinos trágicos, enfermedades o patrones de conducta inapropiados.

Por ejemplo:

● Renunciar al amor por quedarse atentiendo a los padres.

● Excluir a un miembro de la familia por hacer algo indebido.

● Vivir con resentimiento hacia los padres u otro miembro de la familia.

● Rechazar a uno de los padres por lealtad al otro.

● Irrespetar a los ex de nuestra pareja y no reconocer el lugar de los hijos producto de previas relaciones.

En contraposición descubrió que existe el Orden del Amor que, en compensación, crea una conexión entre los miembros de la familia y les otorga el poder y libertad para seguir su propio destino.

Algunas de las premisas de este orden son:

● Todos los miembros de la familia tienen derecho a ser y pertenecer al sistema, sin importar lo que hayan hecho o dejado de hacer.

● El que llego de primeras tiene prioridad: las ex parejas jugaron un papel importante en la vida y por ende deben ser reconocidas por quienes llegen a la familia posteriomente. Asimismo, los hijos siempre deberán honrar la relación y la figura de sus padres, pues gracias a esta fue que se creo la familia.

● Equilibrio entre dar y recibir en todas las relaciones. La mejor forma de agradecer a nuestros padres por la vida, es transmitirla con amor a nuestros hijos y a todos los proyectos que emprendamos.

● Vivir agradecido con la vida. Cuando valoramos lo que tenemos y no nos frustramos al no recibir lo que exigimos, la vida nos premia con mucho más.

¿Qué te parece?

Cuando logramos amar con sabiduria, podremos construir relaciones armónicas con nuestro semejantes y tener nuestras Relaciones Familiares en equilibrio.

¡Decidámonos hoy a ser libres de ataduras innecesarias y eligamos, en orden y equilibrio, el destino que queremos vivir!