Campesino colombiano junto a un caballo blanco

En medio de un panorama en el que gran parte del país se ha paralizado a causa del Covid 19, la población campesina continúa madrugando para labrar la tierra y cultivar sus productos, reiterando una vez más la importancia de una labor que contribuye a garantizar la seguridad alimentaria de millones de colombianos y que, sin duda, se constituye en uno de los principales motores que movilizan la economía. Sin embargo, estas comunidades campesinas que hoy hacen parte de la lista de héroes anónimos de esta pandemia mundial, durante años han sido relegadas al olvido y golpeadas fuertemente por la violencia y la pobreza, haciéndose innegables los desafíos que tiene Colombia en materia de desarrollo sostenible del campo. 

En este sentido y teniendo en cuenta que cerca del 60% de los municipios del país son rurales y que la población que allí reside representa algo más del 30% del total nacional, de acuerdo con las categorías definidas por la Misión para la Transformación del Campo (MTC 2015), la priorización de acciones públicas y privadas que favorezcan el desarrollo de las zonas rurales cobra cada vez mayor relevancia. 

Consciente de ello, desde el 2016 la caja de compensación familiar Compensar empezó a extender su experiencia en la generación de bienestar integral a poblaciones rurales con alto riego de vulnerabilidad y riesgo social, a través de su Estratega de Bienestar Integral, el cual contempla tres frentes de acción: fortalecimiento del tejido social, innovación e inclusión productiva y hábitat sostenible; cuyo impacto se extiende al noroccidente del departamento de Cundinamarca, específicamente a Yacopí, Caparrapí, La Palma, La Peña, Guaduas y Villeta; municipios históricamente afectados por el conflicto armado.  

Específicamente en el componente de inclusión productiva y hábitat sostenible, desde mediados del año pasado la entidad puso en marcha una estrategia de compras inclusivas con el fin de contribuir al fortalecimiento de los emprendimientos rurales en dichos territorios y hoy, tras un año y medio de acompañamiento permanente de cara a la cualificación de sus procesos, ha logrado apoyar la proveeduría para el consumo interno y externo de diferentes productos desarrollados por campesinos de la región, entre ellos, Café Campesino Xpress, creado por una familia de tradición caficultora y víctima de la violencia, que gracias a ello hasta al momento ha comercializado directamente más de 6.200 bolsas de café y espera incrementar la demanda de acuerdo con la capacidad y el punto de equilibrio de su modelo de negocio. Asimismo, la Caja también extiende esta apuesta a otros insumos requeridos en el desarrollo de algunas de sus actividades, como es el caso de la panela cultivada y procesada por Tropipanela, una famiempresa liderada por mujeres del municipio de Guaduas, a quienes en los últimos dos meses le ha comprado seis toneladas de panela natural granulada. Adicionalmente, está en proceso de inclusión una asociación de productores de plátano del municipio de La Palma, apoyando así el fortalecimiento de la asociatividad y de la economía solidaria como modelo sostenible de bienestar, además de promover la compra directa a los productores rurales, lo cual incentiva la economía campesina, pues sin duda, la intermediación en los procesos de comercialización es uno de los factores que más impactan la economía rural. 

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De esta manera, Compensar continúa desarrollando acciones y articulando esfuerzos que contribuyan a incentivar el desarrollo sostenible del sector rural, acortando las brechas entre el campo y la ciudad, y aportando a la consolidación de una sociedad más equitativa, incluyente, solidaria y con igualdad de oportunidades para todos, factores claves para la consolidación de la paz con la que tanto sueñan todos los colombianos. 

Más información en: www.compensar.com