El ayuno intermitente es una práctica alimentaria que ha ganado popularidad por sus posibles beneficios para la salud. Pero, ¿es adecuado para todas las personas? Aquí te explicamos sus alcances, cuidados y cuándo conviene hacerlo.
El ayuno intermitente se ha vuelto un tema recurrente para quienes buscan nuevas formas de enfocar su alimentación y mejorar su bienestar. Más que una dieta milagrosa, este patrón de alimentación se caracteriza por su flexibilidad y por proponer una relación distinta con los tiempos de comida.
Pero, ¿qué tan beneficioso es el ayuno intermitente y en qué casos puede no ser recomendable? Como explica la doctora Carmen María Carrero, nutrióloga de la Universidad de La Sabana “aunque los resultados pueden ser positivos, siempre será necesaria la orientación de un profesional en nutrición para saber si se adapta a tus necesidades alimentarias”.
¿Qué es el ayuno intermitente y cómo funciona?
Según la doctora Carmen María Carrero, “El ayuno intermitente es un patrón de alimentación que alterna periodos de ingesta de alimentos con periodos de ayuno, sin centrarse en qué comer, sino en cuándo hacerlo”.
Este enfoque se aleja de la idea de una dieta restrictiva tradicional y propone darle al cuerpo espacios de tiempo para procesar la energía de forma diferente.
Este patrón de alimentación aprovecha esa flexibilidad para que el organismo utilice sus propias reservas de grasa como combustible durante las horas en las que no ingieres calorías. Sin embargo, la doctora Carrero advierte que, “si bien esta dinámica permite un manejo metabólico distinto, es indispensable que se realice siempre adaptada a tus necesidades y condiciones alimentarias”.
Posibles beneficios del ayuno intermitente
El ayuno intermitente ha sido objeto de estudio por la forma en que influye en diferentes procesos del cuerpo. Aunque los resultados varían según cada persona, algunos de los aspectos que se suelen analizar son:
- Mejora en la sensibilidad a la insulina: se asocia con una respuesta más eficiente del azúcar en la sangre, lo que ayuda a mantener niveles equilibrados.
- Cambios en el metabolismo: al alternar los periodos de comida, el cuerpo tiende a utilizar sus propias reservas de grasa como combustible principal.
- Activación de la reparación celular: durante las horas sin ingesta, el organismo pone en marcha mecanismos de “limpieza” que ayudan al mantenimiento general de las células.
- Influencia en la salud cardiovascular: algunos indicadores como la presión arterial o el colesterol pueden verse favorecidos.
- Regulación de la inflamación: existen estudios que sugieren un impacto positivo en la reducción de aspectos inflamatorios en el cuerpo.
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¿El ayuno intermitente es seguro para todos?
La doctora Carmen María Carrero advierte que este modelo basado en intervalos no es recomendable en algunos grupos de personas con condiciones específicas. Aunque para muchas personas este esquema no representa un riesgo, existen perfiles específicos en los que este patrón de alimentación podría ser contraproducente para su salud:
- Personas con trastornos de la conducta alimentaria: quienes tienen antecedentes de este tipo deben evitar periodos prolongados sin comer, ya que puede desencadenar conductas de riesgo.
- Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia: en estas etapas, el cuerpo requiere un aporte constante y equilibrado de nutrientes para el desarrollo del bebé.
- Adultos con riesgo de pérdida ósea: el ayuno intermitente mal supervisado podría aumentar la fragilidad en los huesos.
Si estás pensando en este modelo nutricional, es esencial que primero hables con un profesional de la salud sobre las ventajas y desventajas en tu caso particular. Recuerda que existen otros patrones alimentarios que pueden funcionar igual o mejor, dependiendo de lo que tu cuerpo realmente necesite.

Ventanas de ayuno: métodos más comunes
Existen distintos métodos de ayuno intermitente, pero no todos son adecuados para todas las personas. Estos son algunos de los más conocidos:
- Ayuno intermitente 12/12: consiste en dejar pasar 12 horas entre la última comida del día y la primera del siguiente. Es una transición muy natural que suele aprovechar las horas de sueño.
- Ayuno intermitente 16/8: este es el esquema más popular. En este caso, se realizan las comidas en una ventana de 8 horas (por ejemplo, de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.) y se ayuna las 16 horas restantes.
- Ayuno intermitente 5:2: consiste en comer de manera habitual durante cinco días a la semana y reducir significativamente la ingesta de calorías (alrededor de 500 o 600) en los dos días restantes, que no deben ser consecutivos.
- Ayuno intermitente de días alternos: este es un enfoque más avanzado donde se ayuna cada dos días, alternando jornadas de alimentación normal con otras de restricción calórica severa.
Independientemente del método, la doctora Carmen María Carrero enfatiza que antes de iniciar cualquier tipo de ayuno intermitente es fundamental buscar orientación profesional.
Recuerda que una alimentación saludable no es igual para todas las personas y que el mejor plan es aquel que se adapta a tu cuerpo, tu estilo de vida y tus necesidades reales.




