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Durante años, Nicolás Palacios escuchó más veces la palabra “no” de las que hubiera querido. En el colegio enfrentó dificultades de aprendizaje, repitió varios cursos y vivió momentos de frustración que lo hicieron cuestionarse hasta dónde podía llegar. Sin embargo, detrás de cada obstáculo había una convicción que nunca desapareció: seguir intentando hasta encontrar una oportunidad.
Actualmente, Nicolás trabaja en Compensar apoyando procesos administrativos en el área de reclutamiento de la Agencia de Empleo. Su historia demuestra que cuando existen oportunidades y espacios de inclusión, las capacidades de las personas pueden encontrar el lugar donde crecer.
Un camino marcado por retos y perseverancia
Los primeros años de estudio no fueron fáciles para Nicolás. Las dificultades en el aprendizaje hicieron que tuviera que repetir algunos grados, una situación que generaba frustración y sentimientos de fracaso. Esto no solo afectó su proceso académico, sino también la confianza con la que veía su futuro.
“Yo lo intenté, me esforcé, traté, pero igualmente sentía que no lo lograba”, recuerda.
A los 18 años recibió un diagnóstico de déficit cognitivo limítrofe. Aunque fue una noticia difícil de asimilar, también le permitió entender muchas de las dificultades que había enfrentado durante años y comenzar a construir alternativas para su futuro.
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Leer artículoCon el apoyo de su familia comenzó a buscar alternativas que le permitieran continuar su formación. Fue entonces cuando conoció el programa Enlaces de Compensar, una iniciativa que se convirtió en un punto de transformación en su vida.
Encontrar un espacio donde sentirse capaz
El primer día de Nicolás en Enlaces estuvo lleno de emociones. Llegó con nervios y dudas, pero encontró un ambiente diferente al que había conocido antes. Por primera vez encontró un espacio donde las diferencias no eran vistas como una limitación, sino como una oportunidad para desarrollar nuevas capacidades.
“Desde el primer momento todos querían hablar conmigo, conocerme. La bienvenida fue maravillosa”, cuenta. Ese acompañamiento le permitió recuperar la confianza, fortalecer sus habilidades y avanzar hacia una meta que parecía lejana: terminar su bachillerato.
En 2022 logró graduarse, una meta que años atrás parecía inalcanzable. Ese logro se convirtió en la prueba de que, con los apoyos adecuados y un entorno que reconoce las capacidades de cada persona, es posible superar barreras y construir nuevas oportunidades.
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De cumplir metas a construir una vida independiente
Después de finalizar sus estudios, Nicolás continuó preparándose y se graduó como técnico en asesoría comercial gracias al proceso de formación con el SENA y Compensar.
Su siguiente gran paso llegó cuando realizó sus prácticas en la Agencia de Empleo de Compensar y posteriormente recibió la noticia de que sería contratado.
“Fue una alegría muy grande para mí y para mi familia, porque era un paso mucho más allá de lo que ya había dado”, afirma. Más allá de un trabajo, esta oportunidad representó para Nicolás la posibilidad de ganar independencia, confianza y demostrar todo aquello que durante años otros pusieron en duda.
Actualmente, Nicolás desarrolla labores administrativas en el área de reclutamiento, un espacio donde aporta desde sus habilidades y experiencia.
Conoce en sus propias palabras cómo ha sido el camino de Nicolás y los aprendizajes que han marcado su historia
La historia de Nicolás hace parte del compromiso de Compensar con el talento diverso. Actualmente, 40 personas con discapacidad están vinculadas laboralmente en la organización, fortaleciendo una cultura donde las oportunidades se construyen desde las capacidades de cada persona.
A través de su programa de humanización, Compensar promueve escenarios laborales más incluyentes, donde la diversidad se reconoce como un valor y no como una limitación.
Para Nicolás, este cambio también significó transformar su propia historia. Antes se sentía una persona solitaria y recuerda haber vivido situaciones de rechazo durante su etapa escolar. Ahora, reconoce que ha encontrado personas que valoran quién es y con quienes puede compartir momentos importantes.
La historia de Nicolás demuestra que las oportunidades pueden cambiar el rumbo de una vida cuando encuentran determinación, esfuerzo y apoyo. Porque la inclusión no se trata solo de abrir puertas, sino de reconocer el potencial que existe detrás de cada persona.
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