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Enfermedad de Hansen: claves para la prevención y el tratamiento


    enfermedad de Hansen

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    También conocida como lepra, la enfermedad de Hansen es una condición prevenible y tratable si se detecta a tiempo. Con información clara y oportuna es posible cuidarse, evitar complicaciones y reducir los estigmas que aún la rodean.      

    El Día Mundial de la Lepra, que se conmemora cada 25 de enero, es una fecha que busca visibilizar y combatir una enfermedad que, aunque hoy es menos común, aún afecta a miles de personas en todo el mundo. Más que una efeméride, es una oportunidad para informar, prevenir y aclarar mitos que aún generan dudas y desinformación.      

    De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lepra continúa presente en más de 120 países y cada año se notifican alrededor de 200 mil nuevos casos. Estas cifras dejan claro que no se trata de un problema del pasado, sino de una enfermedad que sigue vigente y que requiere atención.

    ¡Sigue leyendo y conoce sus causas, síntomas y tratamiento!

    ¿Qué es la lepra?

    La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, es una enfermedad infecciosa crónica causada principalmente por la bacteria Mycobacterium leprae y, en menor medida, por Mycobacterium lepromatosis. De acuerdo con el doctor Juan Pablo Osorio, médico infectólogo y asesor de Compensar, “es la segunda enfermedad micobacteriana más frecuente en humanos, después de la tuberculosis”.

    Esta enfermedad afecta principalmente la piel, los nervios periféricos, las vías respiratorias superiores y los ojos. Si no se diagnostica y trata a tiempo, puede generar alteraciones neurológicas progresivas, por lo que la detección temprana y el seguimiento médico son clave para evitar complicaciones.

    ¿Cuáles son las causas de la lepra?

    La lepra es causada por bacterias que se caracterizan por crecer lentamente y afectar principalmente la piel y los nervios, lo que explica la evolución progresiva de la enfermedad. Según explica el doctor Juan Pablo Osorio, su desarrollo suele ser lento y silencioso.

    La transmisión ocurre principalmente a causa de:

    • Gotas respiratorias al hablar, toser o estornudar.

    • Contacto cercano y prolongado, generalmente durante varios años, con una persona infectada sin tratamiento.

    Es importante tener en cuenta que:

    • No se transmite por contacto casual.

    • No se contagia por dar la mano, abrazar o compartir utensilios.

    • La mayoría de las personas expuestas nunca desarrollan la enfermedad, gracias a sus defensas naturales.

    Factores de riesgo a considerar

    Algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad, como:

    • Convivir con una persona con lepra que no recibe tratamiento, especialmente cuando el contacto es estrecho y prolongado.

    • Un período de incubación largo (entre 2 y 10 años, e incluso más en casos excepcionales), lo que puede retrasar el diagnóstico.

    Síntomas comunes de la lepra

    Los síntomas de la lepra suelen aparecer de forma lenta y progresiva, por lo que pueden pasar desapercibidos en las primeras etapas. Entre los más frecuentes se encuentran:

    • Manchas en la piel más claras o rojizas, generalmente sin picazón.

    • Disminución o pérdida de la sensibilidad al tacto, dolor o temperatura.

    • Hormigueo o adormecimiento en manos y pies.

    • Engrosamiento o dolor de los nervios periféricos.

    • Pérdida de fuerza muscular.

    • Disminución de la sudoración en las zonas afectadas.

    “Cuando el diagnóstico se retrasa, pueden aparecer heridas repetidas, infecciones secundarias y deformidades, no directamente por la bacteria, sino como consecuencia de la pérdida de sensibilidad”, señala el doctor Juan Pablo Osorio.

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    Lo que muchos creen sobre la lepra

    A lo largo de la historia, la lepra ha estado rodeada de desinformación que ha alimentado el miedo y hasta la exclusión social. Muchos de estos mitos siguen vigentes, por eso es importante que los aclares. Entre los más comunes se encuentran:    

    • “La lepra es altamente contagiosa”

    Realidad. Su transmisión es baja y requiere contacto cercano y prolongado con una persona sin tratamiento.

    • “La lepra no tiene cura”

    Realidad. La lepra cuenta con un tratamiento antibiótico altamente efectivo que elimina la bacteria y detiene la enfermedad.

    • “Las personas con lepra deben aislarse”

    Realidad. Una vez iniciado el tratamiento, la persona deja rápidamente de transmitir la enfermedad y puede continuar con su vida normal.

    • “La lepra causa deformidades desde el inicio”

    Realidad. Las discapacidades aparecen solo cuando no hay diagnóstico ni tratamiento oportunos, generalmente por la pérdida de sensibilidad.

    Más allá de la enfermedad, “el mayor daño histórico de la lepra ha sido el estigma social, que genera miedo, discriminación y barreras para acceder a la atención en salud”, destaca el doctor Juan Pablo Osorio. Por eso, informarse y derribar mitos sigue siendo una de las herramientas más efectivas para combatirla.

    ¿Se puede prevenir la lepra?

    vacunacion a persona

    Sí, y de forma efectiva. La prevención se basa en estrategias clave para cortar la transmisión y proteger a las personas en riesgo:

    1. Diagnóstico temprano: detectar y tratar los casos a tiempo permite interrumpir la transmisión y evitar complicaciones.

    1. Estudio de contactos: las personas que conviven con un caso confirmado deben ser evaluadas periódicamente para identificar posibles contagios de forma oportuna.

    1. Profilaxis posexposición: la OMS recomienda el uso de medicamentos en contactos cercanos, una estrategia que ha demostrado reducir hasta en 56 % la aparición de nuevos casos durante los primeros dos años.

    1. Vacunación: la vacuna utilizada contra la tuberculosis ofrece una protección parcial frente a la lepra      , especialmente en niños.

    La lepra sigue siendo un tema de salud pública que requiere información clara, detección oportuna y acompañamiento médico. Comprender cómo se transmite, reconocer sus señales y confiar en los tratamientos disponibles permite enfrentarla sin prejuicios y desde el cuidado informado.      

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