Tener un hijo por primera vez es entrar a un mundo desconocido y de grandes retos. Conoce la realidad sobre algunos de los pensamientos que más le complican la vida a las madres.

Ser mamá por primera vez es un gran reto que sin duda te hará más fuerte y te dejará grandes aprendizajes. Aunque siempre habrán voces a tu alrededor aconsejándote, muchas dudas y momentos de confusión, la clave es seguir tus instintos y tomar decisiones con calma.

A continuación, te dejamos el top 10 de los pensamientos o creencias equivocadas que tienen otras madres primerizas como tú. Revísalos con atención y tenlos en cuenta en tu diario vivir.

1. Hacer caso a todos los consejos sobre maternidad.

Todo el mundo querrá darte consejos antes y después del embarazo. Aunque seguramente lo hacen con la mejor intensión, puede ser abrumador y hasta contradictorio tratar de hacerle caso a todos. Cada madre, cada embarazo y cada bebé es único, así que no tengas temor de hacer caso a tu juicio.

Asimismo, procura consultar un profesional o fuentes confiables de información cuando tengas dudas. La Sociedad Colombiana de Pediatría es, sin duda, un buen punto de referencia.

2. No prestar suficiente atención a la salud oral del bebé.

Muchos padres dejan el cuidado de los dientes de sus pequeños como una última prioridad. Sin embargo, nunca se es muy joven para empezar a tener una correcta salud oral. Dos consejos útiles a considerar:

Limpia las encías de tu bebé con una gaza y empieza a usar el cepillo de dientes después del primer año.

Una vez le hayan salidos los dientes, evita darle biberón en la cama, pues así estimulas el crecimiento de caries. A esto se le conoce como ‘Caries del biberón’.

3. Subestimar las fiebres

Salvo durante las 24 horas siguientes a una vacuna, cualquier temperatura superior a los 38 grados en los primeros 3 meses de vida de tu bebé, es una emergencia. Ten presente que el sistema inmunológico de un recién nacido no es capaz combatir las infecciones por si mismo.

4. Confundir escupir con vomitar

Cuando tu bebé escupe, puede regurgitar la misma cantidad que cuando vomita. Esto es algo que puede ocurrir naturalmente luego de alimentarlo. Sin embargo, vomitar si puede ser una señal de alarma y la única manera de identificarlo es a través de su frecuencia. Si tiene una infección gastrointestinal, vomitará cada 30 0 45 minutos sin importar si ha comido, o no.

5. Despertarlo en medio de la noche para amamantarlo

Existe la falsa creencia de que la leche materna no es lo suficientemente alimenticia como para que el bebé pueda pasar la noche sin tener hambre. Por el contrario, sí es recomendable que tanto la madre como el bebé puedan pasar la noche derecho. Así que, si tu bebé no te lo pide, ¡no lo despiertes!

6. Entrar en pánico por todo

Aunque es importante observar a diario el comportamiento de nuestro bebé, lo cierto es que ellos son más resistentes de lo que creemos. Muchos papás se gastan todo el primer año de vida preocupándose por cada cosa: ¿se le mueve estómago mucho o poquito?, ¿hoy comió menos o más que ayer?, ¿lloró mucho o no lo suficiente?

Por pensar demás, en muchas oportunidades sobreprotegen a sus bebés y dejan de lado la espontaneidad y el disfrute de la llegada del recién nacido.

7. Creer que se es menos mamá por no poder amamantar

Aunque indudablemente la leche materna es la ideal, lo cierto es que no todas las mamás tienen la misma facilidad para proporcionarla. Muchas, incluso, no logran hacerlo ni durante el primer mes.

Es importante entender que un bebé alimentado con fórmula también obtiene los nutrientes que necesita para su optimo crecimiento y que no amamantar no implica que se rompa el vínculo entre la madre y su pequeño.

¡No hay razón para frustrarse o sentirte culpable! Buscar alternativas también muestra nuestra facultad de ser buenas madres.

8. No permitir que otros cuiden del bebé

¡A muchos les encanta cargar recién nacidos! Así que cuando tus amigos o familiares se ofrezcan a cuidar de él mientras cocinas, te bañas o simplemente tomas una siesta, aprovéchalo. Son espacios en los que puedes tener una pausa para renovar energías mientras otros también disfrutan de la compañía de tu bebé.

Deja tus temores de lado pero, eso sí, asegúrate de que tengan conocimientos básicos sobre cómo sostenerlo y atenderlo.

9. Comprar demasiada ropa

Aunque es tentador y emocionante comprar ropita linda e imaginar lo hermoso que se verá nuestro bebé en ella, lo cierto es que los recién nacidos crecen muy rápido y muy seguramente habrá ropa que no alcanzará a usar. Además, estos son el tipo de regalos que a la gente más le gusta dar así que muy seguramente tendrás mudas suficientes durante los primeros meses.

Asimismo, procura no comprar ropa con muchos cierres y botones, pues te volverán loca cuando necesites cambiarlo de afán en la mitad de la noche.

10. No compartir la carga con la pareja

Porque pasas más tiempo con tu bebé y lo atiendes más rápido y con más seguridad, es normal sentir como si él fuera de tu propiedad. Sin embargo, es fundamental que tu pareja también comparta un tiempo importante con él y que aprenda a realizar todas las tareas que demanda su cuidado.

No lo excluyas ni lo critiques mientras aprende, al contrario, apóyate en él y permítele vivir su proceso tal y como lo hiciste tú.

¡No tienes que asumir sola toda la responsabilidad!

Aunque con seguridad esta es solo la punta del iceberg en temas de dudas y falsas creencias de las madres primerizas, no dejes de buscar asesoría cada vez que lo requieras y, sobre todo, no dejes de confiar en ti. ¡Que estés leyendo este artículo y que te preocupes por ser una buena madre, ya te hace una gran madre!

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