De acuerdo con la última actualización de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), Colombia tiene una suspensión del estatus libre de fiebre aftosa con vacunación, debido al foco detectado recientemente en Arauca.

A pesar de que desde el 2009 no se presentaba ningún caso positivo de esta enfermedad en Colombia, y por ende fue reconocida oficialmente como libre de fiebre aftosa por la OIE; en el mes de junio de este año, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) notificó del nuevo foco en una finca del departamento de Arauca, luego de confirmarlo en laboratorio.

La reaparición de esta enfermedad altamente contagiosa para el ganado se explica por el contrabando de estos animales desde Venezuela (un país que no ha sido declarado libre de esta fiebre), tal y como lo informó el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, soportado en estudios realizados por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa.

¿Qué es la fiebre aftosa?

Según la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), la fiebre aftosa es una enfermedad de notificación obligatoria ante la OIE, máxima autoridad sanitaria frente a la cual los países informan sobre enfermedades de control oficial en los animales. Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de ampollas en la nariz, lengua, labios, cavidad oral, dedos, pezuñas y ubres de bovinos, porcinos, ovinos y caprinos.

Aunque no es un virus que afecta la salud de las personas, y el consumo de carne y leche no representa ningún riesgo, sí afecta a la economía colombiana y en especial al sector ganadero. Esto, debido a que, además de presentarse una reducción del consumo de carne por miedo y desinformación, mientras el país se encuentre en emergencia sanitaria, la venta de ganado a otros países se verá perjudicada.

Muestra de ello es que 17 países a los que Colombia vende carne, están considerando la idea de suspender o cerrar sus mercados, como es el caso de México que suspendió preventivamente la importación de productos lácteos desde Colombia o el caso de Perú, en donde se puso en riesgo la exportación porcícola.

Sin embargo, no solo existe un problema a nivel internacional, porque al interior del país también se perciben las consecuencias. Gracias a que una de las medidas de contención de la enfermedad es el control de la movilización del ganado por diferentes zonas del país, se está presentando una sobreoferta de ganado que a su vez, está llevando los precios a la baja.

Pero esta situación no es del todo desalentadora, porque desde el primer momento, se han venido desarrollando planes de contingencia por parte de las entidades gubernamentales competentes, para evitar nuevos brotes de esta enfermedad en el ganado y para recuperar la confianza internacional en el mercado Colombiano.

De hecho, como afirma Luis Humberto Martínez Lacouture, gerente general del ICA, "entre todos saldremos adelante de esta coyuntura y requerimos de la total disposición de los ganaderos. Con ellos hemos venido haciendo un trabajo eficiente durante los más de 8 años en los que logramos mantener libre al país de esta enfermedad”.

Paralelo a eso, siguen en marcha proyectos que impulsan la actividad agropecuaria en el país, como es el caso de los créditos para el agro, promovidos por el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), que como señala el presidente de la entidad, Carlos Chavarro, “son una fuente fundamental para apalancar el desarrollo de las actividades de producción y comercialización del sector”.

Asimismo, Chavarro afirmó que “se ha promovido la inversión para desarrollar proyectos competitivos en distintos sectores, a través del Incentivo a la Capitalización Rural (ICR) donde se han entregado más 1,6 billones de pesos para cerca de 400.000 proyectos”.

Finalmente, aunque es un tema para estar alerta, el estatus de Colombia frente a la Organización Mundial de Sanidad Animal puede volver a cambiar y podemos seguir siendo un país libre de la fiebre aftosa, siempre y cuando exista una verdadera sinergia entre el Gobierno y el sector ganadero.