El trabajo flexible es una nueva forma de organización laboral, adoptada para beneficiar a la empresa y al empleado. Conozca lo que debe tener en cuenta para implementarlo en su organización.

Un estudio realizado en 2018 por la aplicación móvil Moovit demostró que, “ en Bogotá las personas tardan en promedio 114 minutos, es decir, casi dos horas en llegar a su destino, convirtiéndola en una de las ciudades latinoamericanas en las que los ciudadanos pierden más tiempo estando en el tráfico”.

Esto ha generado que las empresas adopten dentro de su cultura corporativa, una política de trabajo flexible orientada a garantizarles una conciliación laboral y personal, como señala, Jonathan Ramírez, Gerente de Desarrollo y Calidad de Vida de Compensar, “esta estrategia permite el uso de herramientas tecnológicas para mantener a los colaboradores más motivados, disminuyendo así la rotación de personal”.

Teniendo en cuenta los resultados del informe ‘Las carreras de los milennials:   visión 2020’, realizado por la consultora de recursos humanos Manpower Group, en donde se confirma que, para el 2020 los millennials representarán el 35 por ciento de toda la fuerza laboral mundial, es necesario adoptar estas nuevas tendencias de recursos humanos para retener personal y atraer el mejor talento . En Revista Compensar le contamos los beneficios de hacerlo.

Sin embargo, como afirma  Ruddy Valcárcel, especialista en gestión humana y desarrollo organizacional, “la adopción de una política de trabajo flexible no implica que esta sea obligatoria, puesto que, muchos colaboradores no se adaptan a estos cambios, algunos prefieren trabajar en la oficina en vez de su casa”.

Por esta razón, es importante realizar una constante evaluación y medición para identificar si la implementación del trabajo flexible funciona dentro de su cultura corporativa, asimismo, esto le ayudará a conocer los beneficios que lograrán que sus empleados mejoren su calidad de vida y tengan un equilibrio entre su vida laboral y personal.