En estas historias que inspiran, Rosalba Sánchez nos muestra que nunca es tarde para cumplir los sueños. Conoce su vida marcada por el tiple, la carranga y una pasión por la música que se mantiene viva.
Las historias que inspiran suelen tener un punto en común: ese instante en el que alguien cree que “ya es muy tarde” se convierte, en realidad, en el mejor momento para empezar. Rosalba Sánchez es una prueba de ello.
A sus 86 años, toca el tiple y la organeta con una destreza que refleja años de práctica y amor por la música. Hoy, su historia resuena con fuerza en el Centro de Bienestar para la Persona Mayor de Compensar en Fusagasugá, donde ha encontrado un espacio para seguir creciendo y compartiendo su talento. Lo que para muchos sería un tiempo de descanso, para ella se convirtió en un tiempo de creación.
Con 10 canciones grabadas y una claridad admirable, Rosalba demuestra que los sueños no desaparecen, sino que esperan el momento adecuado para ser afinados. En el Centro de Bienestar para la Persona Mayor, Rosalba encontró un espacio donde su talento no solo se mantiene vivo, sino que continúa creciendo y conectando con otras personas a través de la música.
De los campos de Cundinamarca a la Casa de la Cultura
El amor de Rosalba por la música nació en su infancia, en su pueblo natal, La Peña, Cundinamarca. Su papá, al regresar del trabajo en el campo, tenía un ritual que marcó su historia: abrazar a sus hijos y tocarles una canción antes de dormir. Esos versos de carranga la acompañaron durante décadas mientras ella trabajaba la tierra y sacaba adelante a su familia.
Sin embargo, fue solo tras la partida de su esposo y el crecimiento de su única hija que Rosalba encontró el espacio para sí misma. A los 76 años, se matriculó en la Casa de la Cultura, transformando sus tardes en sesiones de ensayo donde el tiple y las galletas con sus compañeras eran los protagonistas de un nuevo comienzo.
Composiciones que nacen del alma
Lo que hace que esta sea una de esas historias que inspiran es la capacidad de Rosalba para transformar sus vivencias en arte. Sus 10 canciones grabadas son relatos de su vida en el campo y de su presente. Su composición más reciente nació precisamente de la nostalgia y la gratitud que sintió al estar en el Centro de Bienestar para la Persona Mayor de Compensar.
Allí, entre estancias de corta y larga estancia, encontró la musa para seguir escribiendo. Para ella, la música es el lenguaje con el que agradece el pasado y abraza el futuro, demostrando que la vitalidad no depende del calendario, sino de las ganas de seguir aprendiendo.
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¿Crees que es tarde para empezar algo nuevo?
Dale play y descubre por qué Rosalba es protagonista de una de esas historias que inspiran a cumplir sueños en cualquier etapa de la vida.
Un ritmo de vida que no se detiene
Hoy, Rosalba se presenta con orgullo en escenarios de Girardot, Melgar y Fusagasugá, coleccionando premios y aplausos que nunca buscó, pero que le llegan como reconocimiento a su disciplina.
Su vida es una de esas historias que inspiran y deja un mensaje claro: siempre es posible afinar el rumbo, aprender algo nuevo y encontrar espacios que permitan seguir creciendo, sin importar la edad.
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