Sin importar el sector al que pertenezca, una empresa siempre debe hacer frente a las transformaciones tecnológicas, estructurales y organizacionales por las que atraviesan. De lo contrario, tienen altas posibilidades de desaparecer.

La resistencia al cambio es una de las problemáticas más comunes que se presentan en organizaciones que han estado por muchos años en el mercado. Sin embargo, gracias a que en la actualidad las dinámicas mundiales están cambiando a un ritmo acelerado, todas las empresas están en la obligación de adaptarse a ellas y aprender a reinventarse constantemente.

Según Tatiana Orozco, directora general de INDEXCOL (organización ejemplo de reinvención empresarial, puesto que después de ser pionera en marketing digital y de 22 años en el mercado colombiano decidió darse la vuelta), cuando las organizaciones no logran ir a esa velocidad, dejan de ser tomadas en consideración por sus clientes y tienden a desaparecer.

Lo anterior, debido a que “no van a tener la capacidad de innovar y de ofrecer servicios igual de rápido; haciendo que se queden atrás y cuando esto ocurre, tienen que cerrar porque no estuvieron en la capacidad de reinventarse”.

Entre las causas más comunes, relacionadas con la resistencia al cambio, se encuentran:

 La cultura organizacional: existen empresas que no realizan cambios por temor a lo desconocido. El hecho de no tener la seguridad de que todo será para bien, las hace desistir de salir de su zona de confort.

Intereses propios de los directivos: a veces quienes dirigen las compañías ya están acostumbrados a ciertas metodologías. Así que para ellos, un cambio representa más problemas que beneficios.

Falta de visión: los cambios siempre requieren sacrificios e inversiones. El problema es que en muchas ocasiones, los directivos no perciben los beneficios que a futuro pueden traer consigo los cambios.

De acuerdo con Olga Britto, directora ejecutiva de la asociación internacional que fomenta la utilización de la publicidad interactiva IAB Colombia, en el proceso de cambio, quienes se resistan a afrontar el reto, se verán en serias dificultades, mientras que “los empresarios que logren adaptarse a estas reglas de juego y entender la importancia de afrontar este reto harán más competitivas a sus empresas”.

¿Cómo enfrentar esa resistencia al cambio?

Cuando se habla de cambio, las organizaciones pretenden ser muy ambiciosas y buscan abarcar todas las áreas en una primera instancia. No obstante, las estrategias de cambio deben ser implementadas paulatinamente, para evidenciar verdaderos resultados desde su puesta en marcha.

Es por esto que Orozco, recomienda iniciar con la construcción de pilotos que no generen un impacto tan alto en la organización. Si en ese primer intento se logra demostrar con hechos que se afectó positivamente la cultura organizacional, la percepción de los clientes, los resultados en ventas o cualquier otro aspecto, es el momento para generar el paso para el siguiente piloto.

Esto quiere decir que, cuando se logran impactar progresivamente las áreas de la compañía, de alguna u otra manera, llega el momento en el que los dirigentes cambian su percepción y es allí cuando se sienten listos para realizar un cambio más grande, bajo una planeación estratégica de 5 a 10 o 15 años.

La recomendación final

Debe saber que en el momento en el que se planea realizar un cambio, siempre se debe comunicar con transparencia a los colaboradores que se está en un proceso que puede llegar a afectarlos, pero no necesariamente de forma negativa. Se debe contar a los equipos de trabajo cuáles son los aspectos que se van a ver impactados dentro de ese cambio a donde se espera llegar.

Sumado a eso, es importante el acompañamiento de un área de gestión humana porque cada persona es diferente, y para cada uno el impacto es diferente. Se debe entender cómo se ven afectados emocionalmente, porque la mayoría tiene ciertos temores relacionados a quedarse sin empleo, a que los cambien, que cambien de jefes, entre otros.

En definitiva una gestión efectiva del cambio puede garantizar el giro exitoso de su organización, el fortalecimiento del posicionamiento en el mercado y la adaptación positiva del personal. Antes de rechazar una transformación, analice lo que más le convenga a su empresa.