Niño en el campo junto con una oveja

La pandemia evidenció las brechas digitales que todavía persisten en Colombia, generando que el cierre de las clases presenciales represente un retroceso para la educación del país, sobre todo en zonas rurales. Conoce el panorama de la educación rural  y las iniciativas que se han creado para su apoyo.

De acuerdo con el informe La educación en tiempos de la pandemia de COVID-19 elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) “la principal medida para prevenir la crisis generada por el COVID-19 fue la suspensión de las clases presenciales, generando que se continuaran los estudios en diversas modalidades a distancia.

No obstante en Colombia, por ejemplo, solo el 67 % de los estudiantes de 15 años tienen conexión a internet, 62 % acceso a computadora y 29 % un software educativo”, evidenciando que todavía persisten brechas digitales, pues no todas las familias colombianas cuentan con la capacidad para adquirir recursos tecnológicos; asimismo, algunas zonas del país todavía carecen de acceso a redes de internet o presentan intermitencia en la señal de celular e internet, incluso en el servicio de energía eléctrica.

Esta situación  ha generado que durante la pandemia padres, estudiantes, maestros e instituciones educativas hayan ingeniado estrategias para continuar con el proceso educativo. Sin embargo, esta labor representa muchos obstáculos: los padres en el campo no pueden apoyar constantemente el aprendizaje de sus hijos, deben realizar labores como arar la tierra, ordeñar, cuidar a los animales; actividades que no pueden descuidar y que les ocupan la mayor parte de su tiempo y quienes sí pueden apoyarlos, en ocasiones se sienten impotentes al no poder resolver todas las dudas de sus hijos.

Pero no solo eso, muchos maestros han tenido que elaborar guías, imprimirlas y hacérselas llegar a sus estudiantes, otros asumen costos de desplazamiento, planes de celular y paquetes de Internet para poder enseñar.  Por su parte, los estudiantes deben esperar varias horas para poder descargar un video o una nota de voz, pedir prestado el celular de sus papás, buscar un lugar para captar la mejor señal de celular o internet para así poder comunicarse con sus maestros.

Aunque desde el Gobierno Nacional se han fortalecido diferentes estrategias como utilizar canales nacionales, regionales, emisoras de radio, locales y comunitarias para garantizar el acceso y cobertura a la educación, este panorama actual ha generado deserción escolar y dificultad para acceder a una educación de calidad, demostrando que todavía persiste una brecha educativa entre el campo y la ciudad.

Iniciativas en pro de la educación rural

A pesar de todas estas dificultades que se presentan para enseñar y aprender en el campo, estos retos terminan demostrando que los seres humanos contamos con una gran capacidad para crear soluciones reales y posibles de ejecutar. Muestra de ello es Educall: Llamadas para educar, un emprendimiento que nació al inicio de la pandemia cuando Daniel Alfonso Garavito, estadístico, economista y magíster en ingeniería de sistemas de la Universidad Nacional de Colombia, reflexionó sobre cómo las herramientas tecnológicas con las que contamos actualmente podrían ir más rápido que el virus.

“No obstante, después pensé que esta era una posición un poco arrogante, porque es diferente cómo vive una pandemia una persona urbana a una rural. En Colombia solo 6 de cada 10 personas cuentan con conexión a internet. Y por eso este proyecto nace con una frase, la cual se le atribuye a Newton: “A hombros de gigantes”.  En estos momentos necesitamos todo el capital de las personas para poder resolver los problemas que tenemos como especie, pero se está perdiendo el potencial de muchas personas para lograrlo. La otra frase que apalanca el proyecto es “nadie ama lo que no conoce”. Si tu no escuchaste un poeta no puedes soñar con ser uno”.

También te puede interesar: Tips para incentivar los hábitos de lectura en los niños

¿Cómo funciona Educall: Llamadas para educar?

Es una plataforma de servicios de apoyo educativo para personas sin acceso a internet, quienes pueden encontrar contenido educativo de alta calidad de forma asincrónica y sincrónica. “Es una radio interactiva por demanda, lo que hacemos es convertir celulares flechas en dispositivos de reproducción de audio. Seguramente, algunas personas se acuerdan cómo hace algunos años la radio le cambió la vida a muchos campesinos porque este era un vehículo para formarse en temas de bachillerato y otros conocimientos como viabilidad de negocios o educación sexual.

Con Educall no necesitas contar con una conexión a una red específica o a una emisora sino que accedes a una llamada y cuentas con diferentes materiales: audiolibros, música, podcast o clases. Las flechas del celular permiten retroceder, detener o subir velocidad y por medio de la voz hacer búsquedas en Internet, ingresando así a Wikipedia”.

Para acceder solo hay que llamar al 031 580 21 31 desde cualquier dispositivo convencional o smartphone, elegir la opción 6 para Wikipedia, la 7 para traducciones y la 8 para acceder a contenido aleatorio.  Si quieres apoyar este proyecto para que más personas con tan solo una llamada puedan seguir educándose puedes ingresar a https://educall.co/

Compensar, un aliado para la educación rural

Con el propósito de contribuir a la transformación social de los colombianos, Compensar desde hace varios años ha generado acciones integrales en los territorios rurales, específicamente en Caparrapí, La Palma, La Peña, Guaduas y Villeta, municipios de Cundinamarca, en los cuales se busca aportar al fortalecimiento del tejido social a través de la educación rural, institucional y comunitaria.

Por esta razón, y conociendo la importancia que tiene la educación, la estrategia de bienestar rural de Compensar para 2021 se ha centrado en el Programa de Jornada Escolar Complementaria, beneficiando a más de 1000 NNA (niños, niñas y adolescentes) escolarizados en los municipios de Yacopí, Caparrapí, La Palma y La Peña, a través de una apuesta pedagógica en escenarios no convencionales que permite fortalecer sus habilidades y la construcción de sus proyectos de vida. “Asimismo, adelantamos un proceso de cualificación de cerca de 30 maestras y maestros rurales para el fortalecimiento de pedagogías alternativas y modelos transversales que permitan contribuir a los desafíos de la educación rural en tiempos de pandemia. Este proceso será certificado y desarrollado en articulación con la Fundación Universitaria Compensar”, señala Claudia Patricia Romero, especialista en Ruralidad Proyectos Sociales de Compensar.

De igual forma anota Claudia “estamos proyectando trabajar en la cualificación de alrededor de 15 madres comunitarias de los Hogares del ICBF en la Provincia de Gualivá, impactando la educación de cerca de 200 NNA de primera infancia. De otra parte, en educación social, comunitaria y educación en salud, aunamos esfuerzos con el municipio de Caparrapí y la Fundación Niño Jesús, para desarrollar un programa de atención integral a las personas mayores que contribuya a su bienestar. 

“En educación social y comunitaria hemos construido en articulación con las Bibliotecas Municipales de Caparrapí, La Peña y Yacopí una programación cultural diversificada e interesante para llegar desde narrativas alternativas -programas de radio, bibliotecas itinerantes y talleres virtuales- a las comunidades rurales con una apuesta de formación complementaria desde el arte y la cultura literaria y audiovisual. En este campo también acompañamos iniciativas de consolidación de bibliotecas escolares, principalmente en el municipio de Caparrapí”. Concluye Claudia Romero, especialista en Ruralidad Proyectos Sociales de Compensar.

De esta manera, diferentes actores de la sociedad desarrollan iniciativas que permiten que más personas en el campo, sin importar en el lugar donde se encuentren, puedan educarse y ser artífices de estrategias para lograr un impacto positivo en el planeta.