Mamá instagrammer tomándose una foto

Cada mujer es única y por eso hay distintas formas de ver y vivir la maternidad.  Conoce a las mamás instagrammers que debes seguir para conocer y dialogar con otras madres, que al igual que tú, buscan diariamente lo mejor para sus hijos.

Manuela Gómez Bancelin

Manuela Gómez es bailarina, maestra y madre. En su cuenta comparte danza, magia, gozadera y por supuesto su maternidad. A través de sus posts ha compartido sus experiencias de parto y cómo manejar las emociones a través de la danza. Es mamá de Lucas, Lila, Lucia y Elena.

¿Cómo mantienes tu energía arriba siendo mamá de cuatro niños?

Debo confesar que cuento con una red de apoyo: mis suegros me ayudan con mis hijos el fin de semana y en casa también tengo alguien que me apoya. Pero aun así, para mantener la energía arriba, es clave gozarse las pequeñas cosas, por ejemplo: si vas a darte un baño, lo intencionas, pides que esa agua te energice y limpie. También, a veces, me levanto en las mañanas y cuando subo el blackout digo:que la luz entre a mi vida.  Es un acto de cinco segundos y te ayuda a entrar en otra onda.

El mejor consejo es ese: darse espacios de recarga, no solo para ti como mujer, sino para rendir como madre, porque cuando llegas donde tus hijos te encuentras más recargada. Cuando eres mamá primeriza, juras que lo puede hacer todo sola, nos creemos las súper mamás: ‘yo sé cómo darle la comida, yo sé cómo hacerlo mejor’ pero en realidad: ¿qué le estás dando a tus hijos si sientes de mal genio o estás cansada? A mí me ayuda mucho la danza cuando siento que nada está en su lugar, a veces no me provoca ni bailar pero cuando escucho la música, me suelto y eso me cambia la energía de una.

¿Qué significa parir y cómo te has preparado para cada parto?

Yo soñaba mi primer parto en el agua, pero tenía 24 años y aunque sentí que estaba preparada, hoy,  haciendo retrospectiva, me doy cuenta de que uno debe prepararse emocionalmente porque en ese momento no verbalicé, ni trabajé con mi pareja algunos miedos que tenía y en el parto tú tienes que soltar todo y atravesar esos miedos. Yo pensé que la tenía clara, pero lo ignoré. El primer parto fue por cesárea, pero fue perfecto porque me trajo muchas enseñanzas y me di cuenta de que todas las maneras de nacer son válidas.

Luego, con mi doula, trabajé lo emocional para encontrar lo que había bloqueado en mi primer parto; hablé con mi pareja, se maduraron cosas. El segundo parto fue una reconciliación con la cesárea, porque al ser programada, tuve la oportunidad de elegir a los especialistas, canté en el quirófano; en cambio, en el primero, al ser imprevisto,  no recibí un buen trato por parte del personal de la clínica y sentí que a veces no se tiene conciencia de lo que significa traer vida al mundo y de cómo el equipo de la madre debe estar ahí para sostenerla.

Después de dos partos por cesárea, mi tercer parto fue natural y el cuarto también, con la diferencia de que fue en una casa de parto, una experiencia maravillosa. Conté con un equipo que me sostuvo y me apoyó. Parir de esa manera humanizada es un lujo y realmente no es algo que requiera muchas cosas: solo una bañera, pelotas de yoga y doulas.  Entonces, yo creo que la parte física es importante pero la emocional también, así como la preparación mental.

¿Cómo te ha ido con en el homeschooling?

 Mi hijo mayor, Lucas, tiene 5 años y mis otras dos niñas (4 y 3) pero ellos no conectan tanto con la computadora, porque les es difícil permanecer tanto tiempo sentados, entonces para mí era mejor inventarnos algo en casa. Vamos a hacer un muñeco de nieve, hagamos barcos de papel, entre otras actividades que traen unión, pero lo online es difícil, es un reto, sobre todo en esas edades.

¿Qué consejo te hubiera gustado recibir cuando te enteraste que ibas a ser mamá?

Manuela, muchas personas van a opinar sobre tu embarazo, forma de parir y crianza. Escúchalos a todos, tómalo que te sirva y lo demás deséchalo. Sigue tu intuición porque solo tú sabes qué es lo mejor para tu hijo y lo que más se ajusta a tu familia.

¿Cuál crees que es un buen regalo para mamá?

Una pijama, un masaje, un bono para un día de spa, cremas o aceites corporales para que se consienta.

Ana María Medina

Ana María Medina (@lanuwe) es politóloga, actriz y autora del libro y el stand up: Si crees que ser mamá es fácil, eres papá. La maternidad la ha ayudado a conocerse mejor a sí misma y trabajar por ser un mejor ser humano. Es mamá de Lorenzo (Lolo).

Al principio cuando creaste tu blog La Nuwe, escribiste que ser mamá no es fácil pero tampoco imposible ¿qué significa la maternidad hoy para ti?

La maternidad fue una oportunidad que me regaló la vida para conocerme. Antes de que naciera mi hijo no me sentía tan fuerte y capaz de hacer las cosas como ahora. Tampoco veía la importancia  o la necesidad de construirme como un mejor ser humano, mi hijo me puso esa tarea porque la manera en cómo él se va a relacionar con el mundo depende de todo lo que yo le pueda dar.

¿Por qué crear un blog (La Nuwe) para escribir sobre tu maternidad y luego también plasmarlo en el stand up comedy y el libro?

El blog comenzó como un ejercicio catártico porque ninguna mamá antes de serlo sabe realmente lo que significa, todas tenemos unos ideales e imaginarios de la maternidad y por eso decidimos serlo, pero una vez tienes un hijo te das cuenta que esos imaginarios son distintos. En mi caso, y como lo veo ahora, es que esos imaginarios son mejores.

Como a veces tiendo a ser muy drama queen,  he descubierto que afrontar la maternidad, el trabajo y los problemas de la vida con un poco de humor es vital para mí. Entonces, fue divertido recrear cosas que me pasan pero que también viven otras madres. Poderse burlar de eso aliviana la carga que nos ha puesto la sociedad: ser las mamás perfectas. Ese fue realmente el pilar del blog, del libro y después el show.

¿Por qué si crees que es fácil ser mamá, eres el papá?

Así le decía a mi esposo cuando me sentía agobiada y de pronto le pedía que me preparara un tetero o que cuidara al niño, pero como yo sentía que él no lo hacía como yo quería, le decía: ‘Si crees que ser Mamá es fácil, eres el Papá’  o cuando yo a veces le dejaba el niño todo el día, yo volvía y él me decía a modo jocoso: ‘yo no sé por qué te quejas si es super fácil’. Entonces, empezó como un bullying amoroso, aunque es un título controversial por fortuna los que a mí me rodean (esposo, papá y hermanos) se lo tomaron como un chiste.

Más allá de ser una crítica a los papás, es una crítica a cómo hemos venido construyendo la paternidad.  Yo siento que la que ejerce mi esposo es divina comparada con la de los abuelos, que el contacto con los hijos era mínimo. Pero todavía nos hace falta un pequeño cambio, no solo para que las mamás podamos tener un poco de paz y una redistribución de cargas sino por el beneficio de nuestros hijos. Yo lo veo en mi hijo y siento que todo lo que le aporta Andrés es distinto y necesario. Me encanta que tenga esos dos aportes, a nuestros niños les hace falta esos dos imaginarios: el de mamá y el de papá. Eso es el trasfondo del título.

¿Cómo te ha ido con en el homeschooling?

Yo estoy muy agradecida con la vida porque la pandemia me tocó vivirla con un niño de la edad de Lolo, tiene 7 años. Entonces, conectarse a la clase no era tan difícil. Es un niño que ya juega solo, puede ir leyendo un libro mientras yo preparo el almuerzo, pero aun así no pudimos con la virtualidad y eso que a Lolo  le encanta poner atención en clase. Pero al final del primer semestre, yo lo veía cansado, incluso siendo tan juicioso apagaba la cámara y nuestra decisión fue parar esa virtualidad.

Decidimos irnos a vivir al campo y estamos experimentando.  El cambio fue maravilloso para él porque yo asumí muchas clases de él, le doy español, lectura y escritura. Conseguí unos instructores virtuales que le dan inglés y música. He visto el cambio de ánimo de Lorenzo, aquí puede salir, correr, jugar con la naturaleza y  con los animales. Tiene horarios más flexibles, está en el computador máximo dos horas al día y el resto son actividades al aire libre.

Ya no respondo las preguntas de Lorenzo por salir del paso, sino que cada pregunta  ahora es un reto de aprendizaje. La pandemia nos puso en un mejor lugar, en materia de educación con Lolo y la relación con él. Estamos mucho más presentes y me doy cuenta de todo, de sus altas y de sus bajas, de su ánimo, de lo que le gusta y lo que no. Con menos tiempo para mí, pero ha sido bonito para él.

¿Qué consejo te hubiera gustado recibir cuando te enteraste que ibas a ser mamá?

Yo creo que más que cuando me dijeron que estaba embarazada es cuando conocí a Lolo: no parar bolas a lo que dice la gente, yo siento que me hubiera ahorrado mucho estrés si hubiese dejado de escuchar a la amiga que llegaba a mi casa y me decía: pero Lolo ya tiene que dormir solo en su cuarto.  Ahora me doy cuenta que él a veces duerme solo o conmigo. Ahora que lo veo grande digo: ya me quedan muy poquitas noches para dormir con él.

A la larga lo único que uno tiene que hacer es escuchar a su hijo y confiar en su instinto, pero la gente a veces habla tanto, por ejemplo: si no aprende a montar bicicleta antes de los 4 años es terrible porque ya todos los niños de esa edad montan. Pero él me decía: No mamá, voy a montar cuando yo quiera.

Y hace dos semanas le dije: mira esa bici ahí, qué tal si damos una vueltica y ahora está feliz montando bicicleta. Un niño de 7 años, hace dos años, me dio unas de las mejores lecciones que uno puede tener: cuando yo lo tenga que hacer, lo voy a hacer. Pero muchas veces los forzamos, desconociendo que ellos tienen sus ritmos, uno debería saber cómo transitar eso sin importar que el  hijo del vecino ya monte bici.

¿Cuál crees que es un buen regalo para mamá?

Para las que tienen un bebé chiquito un buen regalo es un tiempo a solas y para las que  tenemos hijos que ya están creciendo es un tiempo con nuestros hijos. Así de loca es la maternidad.

Mafe Cardona Vásquez

Mafe Cardona Vásquez es feminista, sociologa, periodista, podcaster y  columnista en Bacanika. Ella escribe y narra su maternidad desde un punto de vista crítico y feminista, por eso prefiere llamarse una mala madre que reconoce su humanidad, imperfección y rebeldía. También cuenta con un club de lectura y escritura y es mamá de Nicolás.

¿Por qué apostarle a una crianza feminista, reflexiva y empática?

Yo creo que existen muchas formas de criar, esa categoría de crianza feminista, reflexiva y empática es con la que yo me siento más cómoda, de todas maneras, no hay una sola crianza feminista sino muchas. La entiendo como una apuesta por equilibrar las necesidades de la madre, la familia, del bebé o de los niños y las niñas.

Como en  la crianza ha prevalecido que el niño y el esposo tiene que ser el centro, se ha eliminado la individualidad de la mamá, es  importante reivindicar que las madres son individuos con deseos y derechos. Es una crianza no violenta y empática, permitiéndome encontrar un equilibrio entre las necesidades de Nicolás y mis necesidades; aceptar que no siempre es fácil,  no siempre estás llena de paciencia y amor,  a veces me enojo,  Nicolás se enoja y como en toda relación social hay ambivalencia y la piloteamos. Es aceptar eso y transitarlo sin negar que él es importante y que yo también lo soy.

¿Cómo te ha ayudado la escritura en tu maternidad?

Toda expresión artística nos ayuda a transitar momentos que pueden parecer complejos, porque la maternidad es compleja y está llena de emociones ambivalentes y contradictorias. El arte tiene la capacidad de usar todas esas emociones que estás sintiendo como combustible para crear algo, hay gente que lo hace con la danza, la pintura, el canto, yo lo hago con la escritura porque yo siempre he escrito. Yo soy socióloga pero hice mi maestría en periodismo, y siempre he querido escribir ficción y autoficción.

Estoy agradecida con las herramientas de escritura que tengo porque me ha permitido organizar las experiencias, no necesariamente para sanar porque creo que es otra cosa, pero si para pensar qué estoy viviendo y por qué lo estoy viviendo. A la comunidad que tengo en Patreon les contaba que cuando nació la Mala Mamá yo me sentía sola, culpable pero cuando empecé a escribir me di cuenta de muchas cosas y pude poner en palabras muchos de esos sentimientos y emociones que me parecían abstractos.

¿Sientes que han cambiado los modelos de maternidad?

Lo que yo creo es que actualmente estamos poniendo en jaque una maternidad institucionalizada, haciendo referencia a Adrienne Rich, una feminista que en su libro Nacemos de Mujer: La Maternidad como experiencia e institución explica muy bien este concepto. Hoy las madres ya no nos estamos quedando calladas, sino que estamos sacando el verdadero rostro de la maternidad. Eso no significa que sea horrible o lo peor que nos  haya pasado, sino que en realidad no corresponde al cuento de hadas que creímos que iba a ser, eso genera muchas culpas. Lo nuevo es no sentir eso sino ser capaz de verbalizar.

Mi abuela y mi mamá también lo sintieron, pero no era capaz de decirlo porque se sentían juzgadas. Si yo me siento juzgada en la segunda década del siglo XXI, ellas más. De manera que,  hay un cambio social, pero no puedo decir que todas las maternidades están apostando a nuevas formas pero si hay un movimiento más cuestionado y reflexivo que aboga porque cada mujer viva su maternidad como quiera y pueda.

¿Cómo te has sentido en la pandemia y durante el confinamiento?

Muy duro. El año pasado Nico era muy pequeño y podía pilotear en la casa. Ahora es más grande y me pide salir y es complejo que el niño no pueda ir al parque porque muchos de los decretos que se emiten atentan con los derechos de los niños, la prioridad no es la infancia.

A medida que él crece es más difícil para mí. Sin embargo, sé que soy una mujer con privilegios que tiene una red de apoyo y con mi compañero nos dividimos equitativamente el cuidado de Nicolás, entonces si bien es difícil el poder delegar ayuda mucho. No podemos hacer todo solas, es imposible y no deberíamos asumir la carga del cuidado en estos tiempos.

Lastimosamente hay muchas madres cabezas de hogar para quienes esto es insostenible, cerrar un jardín es un atentado y no se está mirando la salud mental de las madres en el confinamiento. Si para mí es difícil, para las madres cabezas de hogar es cinco veces más difícil. Yo entiendo la necesidad de cuidar la vida, pero no necesariamente apelando contra el derecho de la infancia y las madres. La empatía no tiene que ser solo hacia los niños, sino también hacia las madres  y cuando hablamos de maternidad nos referimos a las realidades de otras familias.

¿Qué consejo te hubiera gustado recibir cuando te enteraste que ibas a ser mamá?

Esa pregunta es difícil porque estoy en contra de los consejos no pedidos, pero el consejo sería:  lee mucho sobre maternidad desde un punto de vista crítico para que cuando te toque sepas gestionar la culpa que va a aparecer en muchas ocasiones, que no te paralice ni te haga sentir como una mala mujer o una madre inadecuada para criar.

¿Cuál crees que es un buen regalo para mamá?

Tiempo, es decir, si una amiga va a la casa que no me haga atenderla sino que coja a mi bebé, con mi permiso por supuesto, y me diga ve y te bañas, no te preocupes. Yo tuve una amiga que lo hizo, pero en ese momento yo no lo permitía tanto porque era más: yo tengo que hacerlo sola, yo soy capaz, entonces para mí el mejor regalo es comprensión, contención y si ella quiere: tiempo. Eso es lo mejor que se puede hacer, estoy criando a mi hijo, pero puedo bañarme en paz y sin gritos.

Camila Wills

Camila Wills es  creadora de @madrecolombia, una comunidad que acompaña, aconseja y comparte con todas las mujeres el momento más lindo de la vida: ser mamás. Además es periodista, podcaster, doula y por supuesto mamá de Martín y Guadalupe.

  • ¿Cómo fue vivir la maternidad en la adolescencia (17 años) y a los 27 años?

Yo fui mamá a los 17 años y la verdad fue complicado porque era muy joven, no era algo que estuviera premeditado ni organizado en ese momento porque estaba en el colegio. Sin embargo, todo fue muy bonito, mis papás siempre estuvieron conmigo, dándome ánimo y apoyo en todos los sentidos. Así que no fue tan difícil como la gente se lo imagina porque conté con ellos, pude seguir estudiando y entrar a la universidad.

Después volví a ser mamá a los 27 años, o sea 10 años después, seguía siendo muy joven pero fue una maternidad diferente, mucho más complicada porque casi todo depende de ti. Tenía mayor información y más gente opinaba. Mirándolo desde el sentido negativo eso era difícil, pero fue lindo porque yo me dediqué mucho más al embarazo, el parto, el postparto y la lactancia. 

¿Por qué todas las mamás tienen una historia por contar?

Todas las mamás tenemos una historia por contar, no solo por lo importante o grande, sino porque siempre hay una enseñanza detrás de esta. Eso es lo que he tratado de hacer en mi comunidad Madre Colombia, en especifico con mi  podcast donde saco historias que merecen ser contadas y escuchadas para que las  mamás entiendan que todas somos únicas; unas súper mamás que tenemos una historia por contar y que somos las mamás perfectas para nuestros hijos.

¿Cómo has vivido el homeschooling?

Realmente es lo más triste y doloroso que hemos tenido que pasar como familia. Si bien entendemos que debemos verlo desde una perspectiva positiva porque vemos crecer a nuestros hijos,  pienso que ellos necesitan un aula, compartir con sus pares y profesores.

Como sociedad hemos hecho las cosas al revés y no le hemos dado la prioridad necesaria a los niños, ellos son los seres que más lo necesitan, sobre todo por su salud emocional. Por eso, pienso que es importante que vuelvan a los colegios, no solo por los papás, sino también por los niños, ellos también se frustran, no entienden qué está pasando y por qué a veces regresan a clase y otras tienen que volver a estar en casa.

¿Cómo haces para no perder esa conexión contigo misma y sacar espacio para ti?

Es difícil porque no tengo el tiempo o las ganas de hacer el contenido que quisiera. Me gustaría dedicarle más tiempo a mi emprendimiento y podcast. La gente a veces cree que hacer contenido o realizar un podcast es hacerlo como lo ven: sale al aire, cinco minutos y  ya, pero esto tiene un trabajo detrás: guión, entrevistas, edición y lo mismo pasa con los contenidos de las redes sociales.

Aunque quisiera dedicarle 8 horas, me toca priorizar y establecer un horario. Hace 8 o 6 meses implementé el ejercicio en mi vida, siempre decía que no podía, pero decidí hacerlo antes de que mis hijos se despierten. Me levantó a las 5 y 45  a.m. y a las 6 a.m. empiezo a entrenar.

Después del mediodía, cuando mi hija sale del colegio virtual porque literalmente en ese tiempo soy profesora, puedo dedicarme en los ratos libres a crear contenido, pero realmente no es algo que me trasnoché porque primero estoy yo y mi tranquilidad, si quiero descansar, descanso, si quiero irme a un paseo y no subir nada, lo hago. Según los expertos en contenido digital uno debería tener un ritmo y ser más constante, pero he entendido que para mí primero está mi vida y mi familia.

¿Qué consejo te hubiera gustado recibir cuando te enteraste que ibas a ser mamá?

Me hubiera gustado tener más confianza en mí misma y haberme preparado para un parto en casa. En el último embarazo lo pensé pero cuando uno no está informado y tiene dudas: da miedo, eso se genera por desconocimiento. En Colombia el sistema de salud no te lo permite, no lo cubre ningún médico, EPS o  prepagada, pero cuando hay una preparación previa y cuentas con una red de apoyo: una doula, una partera y tienes un embarazo sano y de bajo riesgo, lo puedes hacer.

Para  la crianza estar más relajada y  no estresarme tanto por pequeñeces, a veces queremos que las etapas pasen rápido, que el niño que está en el jardín ya  esté en el colegio, pero es aprender a disfrutar cada etapa de nuestro bebé o hijo.

¿Cuál crees que es un buen regalo para mamá?

Uff… que los niños vuelvan al colegio, no lo digo en mal sentido sino porque mis hijos necesitan su espacio y yo también. El mejor regalo para una mamá es tener tiempo para ella, que tenga todo un día o una semana o dos horas para que se dedique 100 % a ella.