Conoce esta técnica con la que podrás incrementar el bienestar y la calidad de vida de todos los que comparten contigo el mismo espacio.

El Feng Shui es una disciplina milenaria oriental basada en la ocupación consciente y armónica del espacio. Se puede aplicar desde el interiorismo hasta la construcción de edificios y su fin último es aumentar el bienestar en la vida cotidiana de los inquilinos.

Para lograrlo, consta de una serie de reglas básicas para la construcción de ambientes y disposición de objetos en general. Aunque para comprenderlo en su totalidad hay que hacer un estudio juicioso, a continuación queremos compartir contigo algunos consejos que puedes tener en cuenta para equilibrar las energías del hogar.

1. Solo conserva lo que necesitas

Aunque no nos demos cuenta, la acumulación de cosas no permite el libre fluir de la energía y nos genera malestar. Es importante deshacernos de todo lo que necesitamos, puedes empezar por preguntarte: ¿hace cuánto que no lo uso?

Si la respuesta es “hace mucho”, debes entonces preguntarte si crees que tendrás alguna oportunidad de usarlo. Si la respuesta incierta o “lo conservaré por si acaso”, quiere decir que en realidad no lo necesitas. Véndelo o dónalo a alguien para quien sí sea útil.

¡Líbera y limpia todos los espacios!

2. Despeja la entrada principal

La puerta principal de la vivienda es el portal que conecta el mundo exterior con nuestro lugar de protección: el hogar. Por lo tanto, es importante mantenerla despejada, limpia y libre de basuras para que no se acumule energía negativa.

3. Ten una división clara de los espacios

Es ideal que cada estancia de tu hogar sea independiente de las demás, por ejemplo, que la cocina este separada del comedor. Si no es posible, puedes colocar una barra o un elemento decorativo que divida los dos espacios.

Asimismo, no permitas que tu comedor o dormitorio se vuelva una extensión de tu oficina. El lugar donde duermes y comes debe estar despejado y dispuesto para tu tiempo de descanso. Cada cosa tiene su tiempo y su lugar.

4. Ubica la cama correctamente No des la espalda a las puertas

Debido a que el descanso es fundamental para el bienestar y la buena salud, la cama es uno de los protagonistas del Feng Shui. Si sufres de insomnio, migrañas o pesadillas constantes, asegúrate de que la cabecera de la cama esté lo más lejos posible de la puerta del cuarto. Lo ideal es que es esté ubicada forma opuesta o en diagonal.

Esta disciplina recomienda que ningún elemento (mesas, escritorios, sillas etc.) debe ponernos en una posición que dé la espalda a la puerta, pues esto genera una sensación de inseguridad y desprotección.

5. Incorpora plantas y flores

Los seres de la naturaleza limpian y ofrecen paz a los ambientes. Además, también suavizan los ángulos cortantes (por ejemplo, en las ventanas), que son un obstáculo al fluir de la energía vital.

6. Apaga aparatos eléctricos

Estos objetos generan un campo electromagnético muy poco saludable. Durante las horas de sueño, se recomienda liberar los cuartos de aparatos como ventiladores, televisores, calefactores e incluso teléfonos móviles. Es importante no dejar estos últimos cargando toda la noche y además apagarlos o ponerlos en ‘modo avión’.

Finalmente, vale la pena mencionar que en el Feng Shui cada color tiene un significado determinado. Por ejemplo, el blanco está asociado con la pureza, el negro con la abundancia y el rojo con la pasión y la fuerza. El amarillo evoca el sol (ideal para el comedor) mientras que el verde tiene un poder relajante (fantástico en el dormitorio).

Es importante mantener un equilibrio entre los colores y tonos y recordar que cada persona tiene una relación diferente con cada uno.

Esperamos que estos tips te hayan inspirado a transformar tus espacios en búsqueda del bienestar y la armonía que todos en tu hogar necesitan.

¡Manos a la obra!