La muerte de un ser querido es una pérdida difícil de afrontar, por eso, es normal que en fechas especiales como esta época navideña sientas su ausencia más que nunca. Por ello, te explicamos cómo aprender a sobrellevar un duelo.

Nadie está preparado para afrontar una pérdida emocional, como afirma la psicóloga de Compensar Tatiana García “hemos sido educados para no hablar de la muerte, por eso es tan difícil afrontarla”.

¿Qué es un duelo?

“Un duelo se produce cuando se presenta una pérdida emocional de algo o de alguien, es un proceso en el que aceptas que la vida cambia de manera sorpresiva y tempestiva”, explica Carolina Guzmán, experta en desarrollo humano.

Aunque al principio un duelo se perciba como algo doloroso, este es necesario para afrontar la muerte de un ser querido, ya que es un mecanismo de defensa que sirve para aprender a vivir sin la presencia de esa persona.

Todos los duelos se viven de manera diferente, pues esto depende de la cercanía y relación que se tuvo con el ser querido. Por esta razón, no existe un tiempo establecido para superar una pérdida. No obstante, la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross definió cinco fases que explican lo qué siente una persona cuando vive un duelo.

1. Negación: la persona no acepta la partida de su ser querido, entra en un estado de shock, piensa que no va a ser capaz de afrontar esta situación. Por eso, puede llegar a presentar problemas para dormir y falta de concentración en sus actividades diarias.

2. Ira: en esta fase la persona busca encontrar un culpable, generando que la palabra “hubiera” aparezca en su vocabulario: “si yo hubiera estado con él, si lo hubiera llevado al médico”. De igual forma, se comienza a cuestionar su fe y a cuestionarse por qué le tocó vivir esta situación. Lo bueno es que en esta etapa se empieza a buscar alternativas como la meditación para aliviar su dolor y centrarse en sí mismo.

3. Negociación: la persona comienza a preguntarse ¿qué hubiera pasado si…? Todo con el objetivo de tener la esperanza de volver a estar con él.

4. Depresión: esta etapa no deber ser vista como una enfermedad clínica sino como un proceso que vive una persona después de perder un familiar. Por eso, “el duelo no se medica porque es un proceso normal que vive una persona cuando pierde a alguien cercano. En ese sentido, es común que se llegue a sentir mucha tristeza y se quiera apartar de su entorno”, explica Tatiana García. 

5. Aceptación: aprendes a vivir contigo mismo y con los recuerdos que te dejó ese ser querido; entiendes que el amor no se acabó, sino que se transformó, como afirma la psicóloga Carolina Guzmán, “se empieza a reestructurar la vida y a crear nuevos hábitos. Sin embargo, esto depende de la capacidad de resiliencia que tenga cada individuo, de lo contrario, podemos llegar a tener duelos abiertos y nunca lograr cerrarlos”. 

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Es importante reconocer estas etapas para entender que existirán días en los que extrañarás más a ese ser querido, sobre todo, cuando se acerca su cumpleaños o fechas especiales en las que compartías con él como la Navidad. Por ello, las psicólogas Carolina Guzmán y Tatiana García te explican las mejores estrategias para transitarlo de la mejor manera.

1. Aceptar la realidad de la pérdida: no es algo fácil de asimilar, pero es necesario para comprender que esa persona ya no estará contigo en el plano físico, pero sí en el espiritual. 

2. Trabaja el dolor:  no te culpes, vive todas las emociones que están sintiendo, si quieres ir a visitar un espacio que ambos compartían, hazlo. Tampoco te juzgues si no lloras porque todos experimentamos el dolor de diferentes maneras, lo importante es que reconozcas que estás pasando por un mal momento. 

3. Vive tu vida: entiende que a ese ser querido que se fue le gustaría verte feliz. Por eso, sigue cumpliendo las metas que te has propuesto y vive tu vida plenamente.  Por ejemplo, si a tu familiar le gustaba la Navidad decora la casa en honor a él. 

4. Aprende a ser resiliente: la resiliencia es la capacidad que tiene una persona de recuperarse de una adversidad o de un episodio traumático como la muerte de un ser querido. En ese sentido, debes volver a encontrar el propósito de tu vida para renacer. 

Sin duda, en tu vida sucederán momentos maravillosos, y también algunos para los que nadie está preparado, pero todos, son necesarios para comprender que cada día es una nueva oportunidad que vale la pena agradecer y disfrutar.