Elvira y Lucy son dos madres emprendedoras quienes, a pesar de enfrentar varias crisis empresariales y personales, han logrado superarlas gracias a su constancia y perseverancia. Conoce estas dos historias de vida que te inspirarán. 

Elvira Rojas, líder y emprendedora

Elvira Rojas es esposa, madre, abuela y una gran empresaria. Desde muy pequeña enfrentó adversidades como la muerte de su padre. En esa época Elvira, con tan solo 13 años, comprendió la importancia de luchar y ser perseverante para salir adelante, puesto que debido a la crisis económica que atravesó su familia, se vio obligada a dejar su estudio y comenzar  a trabajar. 

Sin embargo, esta no fue la única situación difícil  que tuvo que superar. A los 26 años, ella y su esposo se quedaron sin trabajo, pero este inconveniente fue la oportunidad perfecta para crear su empresa:  Aseos La Perfección, entidad afiliada a Compensar con más de 30 años de trayectoria en servicios de aseo y que actualmente genera más de 1.000 empleos directos. 

Cuando se le pregunta a Elvira Rojas qué es lo más difícil de emprender no duda en responder: “lo más complicado para mí fue el tiempo que tuve que dedicarle al trabajo y al mismo tiempo, velar porque mi esposo e hijos estuvieran bien”. 

Hoy Elvira Rojas se siente una mujer y madre realizada porque tanto sus hijos como las personas que emplea, en su mayoría mujeres, han cumplido sus sueños gracias a que día a día trabajan con un propósito de bienestar. 

Lucy Rivero, madre emprendedora que lo arriesgó todo por su hijo 

Lucy Rivero tenía un empleo estable, pero quería dedicarle la mitad de su tiempo a su hijo. Por esta razón, decidió convertirse en una madre emprendedora, invirtiendo todos sus ahorros en una fábrica de arepas; sin embargo, el camino del emprendedor no es fácil. Lucy tuvo que enfrentar varios retos, entre ellos, encontrarse con una empresa que no estaba consolidada y que no cumplía con los requisitos que exigía el INVIMA. 

Esto ocasionó que, con tan solo 20 días de haber adquirido el negocio, esta entidad cerrara sus operaciones. Y aunque claramente esta situación fue un obstáculo, también fue un reto para poner a prueba sus conocimientos y tenacidad.  

La situación llevó a Lucy a ejercer varios roles en su empresa: directora,  la encargada de empacar, vender y adquirir los productos en resumen, era todera y fue gracias a su esfuerzo, que logró sacar adelante a su empresa: Maizarepas, hoy en día afiliada a Compensar y que cuenta con más de 10 años de experiencia. 

Actualmente, Lucy Riveros sigue trabajando arduamente para convertir a Maizarepas en la mejor planta procesadora de alimentos de Colombia y a través de su historia inspirar a más mujeres a emprender, sobre todo a aquellas que son madres emprendedoras y por eso, les aconseja ser pacientes, perseverantes y enfocar su idea de negocio en un sector que conozcan y amen, así los días difíciles no serán un impedimento para continuar con su negocio, sino al contrario, una motivación para salir adelante. 

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