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Esta enfermedad es una amenaza más real de lo que crees. Conoce de qué se trata y toma medidas preventivas desde hoy.
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en los hombres en Colombia y la segunda causa de mortalidad por enfermedades oncológicas masculinas. Aunque es una amenaza real y silenciosa, la buena noticia es que existen medidas contundentes que puedes tomar desde hoy.
Según datos del Observatorio Nacional de Cáncer de Colombia, cada año se estiman alrededor de 8.872 nuevos casos de cáncer de próstata en el país, con una tasa ajustada de 46,5 casos por cada 100.000 hombres, lo que lo convierte en el cáncer de mayor incidencia entre la población masculina. Asimismo, continúa siendo una de las principales causas de mortalidad por cáncer en hombres, con una tasa cercana a 11,8 muertes por cada 100.000 habitantes masculinos.
Si te estás preguntando cómo prevenir el cáncer de próstata o cómo evitar el cáncer de próstata antes de que aparezcan los primeros síntomas, estás en el lugar correcto. A continuación, te explicamos qué es esta enfermedad y las acciones clave para mitigar su riesgo.
¿Qué es la próstata y por qué debemos cuidarla?
Existe la falsa creencia de que la próstata es una enfermedad en sí misma, pero en realidad es una glándula del sistema reproductor masculino. Tiene el tamaño de una nuez en etapas jóvenes y su función principal es producir el líquido seminal.
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Leer artículoEl problema surge con el paso del tiempo, generalmente después de los 50 años, cuando tiende a aumentar de tamaño. Si este crecimiento celular se vuelve desordenado y descontrolado, se origina el tumor maligno. Al no ser detectado a tiempo, puede propagarse hacia los huesos y los ganglios linfáticos (metástasis). De ahí la importancia de un enfoque preventivo.
Síntomas de alarma: Aprende a escuchar a tu cuerpo
En sus fases iniciales, este tipo de cáncer no suele causar dolor ni manifestaciones visibles. Sin embargo, se debe consultar al urólogo de inmediato si se presentan las siguientes alteraciones:
● Disfunción eréctil
● Sangre en la orina
● Necesidad de orinar más a menudo (sobre todo en la noche)
● Dificultad para aguantar las ganas de orinar (ir corriendo al baño)
● Dificultad para empezar a orinar
● Poco flujo urinario y sensación de que la vejiga no se desocupa del todo.
Factores de riesgo: ¿Quiénes deben prestar mayor atención?
Como ocurre con muchas patologías, el éxito radica en la prevención y en identificar qué elementos juegan en contra. Aunque se suele hablar del riesgo en general, es fundamental dividir estos factores en dos categorías: aquellos que son propios de la naturaleza humana y aquellos que dependen enteramente de nuestros hábitos diarios.
Factores biológicos (No modificables)
Existen características demográficas y genéticas que pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad hasta tres veces:
- Edad avanzada: El riesgo se incrementa notablemente después de los 50 años, y de forma más crítica pasados los 60.
- Historial familiar: Tener antecedentes de primer grado (padre o hermanos) que hayan padecido esta condición duplica o triplica las probabilidades.
- Origen étnico: Estadísticamente, los hombres de raza negra presentan una mayor incidencia y tienden a desarrollar tumores más agresivos.
Factores de estilo de vida (Modificables)
A diferencia de los anteriores, estos hábitos sí están bajo tu control y cambiarlos reduce significativamente el peligro:
- Alimentación inadecuada: Un alto consumo de grasas saturadas y carnes rojas procesadas acelera el daño celular.
- Obesidad: El exceso de peso altera los niveles hormonales, lo que se vincula con pronósticos más complejos.
- Tabaquismo y alcohol: El cigarrillo y el consumo excesivo de alcohol debilitan el sistema inmunológico frente a procesos oncológicos.
Si te identificas con alguna de las características biológicas, la recomendación médica es no postergar los exámenes preventivos. Por el contrario, si tus alarmas se encendieron en la lista de estilo de vida, recuerda que nunca es tarde para adoptar una rutina de ejercicio regular y priorizar el consumo de frutas y verduras; su alto contenido de antioxidantes es un escudo natural indispensable para proteger tu salud.
5 hábitos fundamentales para mitigar el riesgo

Aunque no existe un método infalible para garantizar una inmunidad total, adoptar un estilo de vida saludable disminuye drásticamente las probabilidades de enfrentar un diagnóstico complejo:
- Alimentación rica en antioxidantes: Conviene reducir el consumo de grasas saturadas y carnes rojas procesadas. En su lugar, es ideal priorizar alimentos con alto contenido de licopeno (como tomates cocidos, sandía y guayaba) y vegetales crucíferos (brócoli y coliflor), que protegen las células del daño oxidativo.
- Controlar el peso corporal: El sobrepeso y la obesidad alteran el equilibrio hormonal y están directamente vinculados con la aparición de tumores más agresivos.
- Actividad física regular: Practicar al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana fortalece el sistema inmunológico y mejora la salud metabólica.
- Evitar el tabaco y el exceso de alcohol: El cigarrillo acelera el envejecimiento celular y empeora el pronóstico de cualquier condición médica.
- Programar revisiones periódicas: La herramienta preventiva más potente es descubrir cualquier anomalía cuando el problema es aún incipiente y perfectamente tratable.
Diagnóstico y exámenes preventivos
En la Cohorte de Oncología de Compensar se registran entre 15 y 20 casos nuevos al mes. Desafortunadamente, muchos de estos pacientes llegan a consulta en etapas avanzadas debido a los tabúes sociales.
Para cambiar esta realidad, los hombres mayores de 50 años (o desde los 40 si tienen antecedentes familiares directos o son de raza negra) deben realizarse de forma periódica dos evaluaciones esenciales:
- Prueba del Antígeno Prostático Específico (PSA): Un análisis de sangre sencillo que mide los niveles de una proteína producida por esta glándula.
- Tacto rectal: Una exploración clínica rápida y sutil que permite al especialista palpar la zona en busca de irregularidades o texturas duras.
Nota médica: Ninguna de las dos pruebas reemplaza a la otra; son estrictamente complementarias. Su uso conjunto ofrece una certeza diagnóstica superior al 90%. Dejar de lado el temor a una revisión que solo toma unos segundos es el paso definitivo para garantizar años de vida junto a los seres queridos.
Aunque exámenes como el PSA y el tacto rectal pueden detectar señales de alerta, el diagnóstico definitivo del cáncer de próstata se confirma mediante una biopsia. La decisión de realizar este procedimiento depende de la evaluación médica y de los resultados obtenidos en los controles preventivos.
Tristemente, las reservas generalizadas que tienen los hombres con respecto al tacto rectal, han resultado en diagnósticos tardíos de la enfermedad. Acompañar a nuestros hijos, conocer a nuestros nietos, recorrer el mundo y disfrutar de la buena música son algunos de los momentos que muchos han dejado pasar por temor a uno cuantos segundos de incomodidad.
Es fundamental entender que la amenaza es real y tener claras las prioridades.
Si tienes más dudas sobre esta enfermedad, no dudes en consultar a tu médico de confianza y en solicitar toda la asesoría necesaria.


