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Conoce qué es la hemofilia, un trastorno hemorrágico hereditario, sus causas genéticas, las señales de alerta tempranas y las opciones de tratamiento médico disponibles.
La hemofilia es un trastorno que afecta la capacidad de la sangre para coagularse correctamente. Esto significa que, ante una lesión, el sangrado puede durar más de lo habitual o incluso presentarse en el interior del cuerpo, especialmente en articulaciones y músculos.
Según datos de la Federación Mundial de Hemofilia (WFH), más de 465.000 personas en el mundo han sido diagnosticadas con esta condición. Aunque no tiene cura, los avances en el manejo médico han permitido mejorar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.
En ese sentido, el doctor Iván Perdomo, hematólogo de Compensar, señala que “si bien suele diagnosticarse en la infancia y requiere seguimiento a lo largo de la vida, con un tratamiento adecuado y continuo se logra prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida en el paciente”.
¿Qué es la hemofilia?
La hemofilia es un trastorno genético en el que la sangre no coagula de manera adecuada. Esto ocurre porque el organismo no produce en cantidad suficiente ciertas proteínas conocidas como factores de coagulación, esenciales para detener el sangrado tras una herida, lesión o incluso de forma espontánea.
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Leer artículoEl doctor Iván Perdomo, explica que, “se trata de una condición congénita, es decir, está presente desde el nacimiento y acompaña a la persona durante toda la vida, por lo que requiere un manejo permanente”.
Tipos principales de hemofilia
Existen dos tipos principales, que se diferencian según el factor de coagulación afectado:
- Hemofilia A: ocurre cuando falta una de estas proteínas clave (factor VIII) y es la forma más común.
- Hemofilia B: se presenta cuando hay deficiencia de otra proteína (factor IX) y es menos frecuente.
Causas de la hemofilia
La hemofilia es, en la mayoría de los casos, una condición de origen genético. Sus principales causas son:
- Herencia genética: se transmite de padres a hijos a través de un gen ligado al cromosoma X, por lo que es más frecuente en hombres.
- Mujeres portadoras: aunque muchas no presentan síntomas, pueden transmitir la condición. En algunos casos, pueden tener niveles bajos de coagulación y manifestar formas leves.
- Mutación espontánea: en menor proporción, puede aparecer sin antecedentes familiares debido a un cambio genético que ocurre de forma inesperada.
Señales de la hemofilia que no deberías ignorar
La hemofilia puede pasar desapercibida al inicio, pero hay señales clave a las que vale la pena prestar atención:
5 síntomas comunes de la hemofilia
- Moretones frecuentes
Aparecen fácilmente, incluso sin golpes fuertes.
- Sangrados que duran más de lo normal
Por cortes pequeños, procedimientos o lesiones leves.
- Hemorragias nasales recurrentes
Difíciles de detener.
- Sangrado tras inyecciones o vacunas
Más intenso o prolongado de lo esperado.
- Sangre en orina o heces
Señal de sangrado interno que requiere atención.
¡Ante estas señales, busca atención médica!
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¿Cómo se trata la hemofilia?
El objetivo principal del tratamiento de la hemofilia es que el paciente pueda llevar una vida lo más normal posible, evitando complicaciones físicas y afectaciones en su bienestar.
Como explica el doctor Iván Perdomo, “el manejo debe ser integral e interdisciplinario, ya que no solo busca controlar los episodios de sangrado, sino también prevenir secuelas a largo plazo y mejorar la calidad de vida del paciente”.
El tratamiento se basa en:
Equipo interdisciplinario
Al ser una enfermedad crónica y compleja, requiere un grupo de especialistas coordinados para brindar un tratamiento integral, este grupo se integra por:
- Hematólogo.
- Enfermería especializada.
- Fisioterapeuta.
- Traumatólogo y ortopedista.
- Psicólogo.
- Odontólogo.
- Nutricionista.
- Químico farmacéutico.
Prevención y autocuidado
El enfoque actual está centrado en prevenir los sangrados antes de que ocurran.
- Tratamiento preventivo: consiste en aplicar de forma regular el medicamento que ayuda a la sangre a coagular mejor, reduciendo el riesgo de sangrados espontáneos.
- Educación del paciente: entender la condición, reconocer señales de alerta y saber cómo actuar a tiempo es clave para su manejo diario.
Manejo de complicaciones
Si no se controla adecuadamente, la hemofilia puede afectar principalmente las articulaciones, generando dolor y limitaciones en el movimiento. Por eso, el seguimiento médico continuo permite prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida en lo físico, emocional y social.
¿Qué hacer si sospechas de hemofilia?
Si presentas sangrados frecuentes o tienes antecedentes familiares, actuar a tiempo es clave. Estas recomendaciones pueden orientarte:
- Consulta con un especialista: busca un hematólogo (experto en enfermedades de la sangre). Si es posible, acude a un centro especializado en trastornos de la coagulación.
- Evita automedicarte: no tomes medicamentos como aspirina, ibuprofeno o diclofenaco sin indicación médica, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado.
- Lleva un registro de los síntomas: anota información que puede ser clave para el diagnóstico: cuándo aparecen los moretones, cuánto dura un sangrado, si hay antecedentes familiares.
- Toma precauciones: mientras recibes un diagnóstico: evita actividades de alto impacto y ante golpes, aplica reposo, hielo, compresión y elevación.
- Informa antes de procedimientos: si tienes una cirugía, extracción dental o incluso una vacuna, informa tu sospecha para tomar precauciones.
- Solicita exámenes específicos: además de un examen de sangre general, el médico puede pedir pruebas que evalúan la coagulación de forma más precisa.
La hemofilia implica aprender a reconocer el cuerpo, tomar decisiones informadas y contar con el acompañamiento adecuado. Más que una limitación, el diagnóstico temprano y el acceso a tratamiento permiten transformar la forma en que se vive esta condición. Informarse, consultar a tiempo y seguir las recomendaciones médicas son pasos clave para mantener una calidad de vida adecuada.
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