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Desgaste laboral y salud mental: el nuevo reto de las empresas para  retener talento

Desgaste laboral y salud mental: el nuevo reto de las empresas para  retener talento

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Flexibilidad, apoyo psicológico, comunicación y prevención hacen  parte de una nueva estrategia empresarial para enfrentar el desgaste y  construir entornos laborales más sostenibles

Hay un momento en el que el cansancio de un trabajador deja de ser  simplemente cansancio. Cuando, incluso después de descansar, persisten la  falta de energía, los problemas para concentrarse, la irritabilidad, las  alteraciones del sueño, la desmotivación o incluso algunas molestias físicas.  

Es allí cuando la jornada laboral puede estar pasando de ser una exigencia  cotidiana a convertirse en una fuente de desgaste. Y ese límite no solo  representa un problema para quien lo experimenta. También plantea un  desafío para las empresas. 

En Colombia, la rotación laboral alcanza el 22,1 %, de acuerdo con  indicadores de la Federación Colombiana de Gestión Humana (ACRIP), una  cifra que pone sobre la mesa el reto que tienen las organizaciones para  atraer, desarrollar y, especialmente, conservar a sus trabajadores. En este  escenario, la salud mental empieza a dejar de ser un asunto exclusivamente  individual para entrar en una conversación más amplia sobre gestión del  talento. 

El fenómeno tiene varias caras. Una de ellas aparece en el Estudio de  Felicidad Organizacional de Buk: el 87 % de los colaboradores encuestados  en Colombia afirma ser feliz en su trabajo, pero el 13 % restante no se siente  feliz. La investigación recogió las respuestas de 39.388 trabajadores en el  país y 156.247 en América Latina. 

Ese 13 % puede parecer pequeño frente al resultado general, pero representa  una señal que las organizaciones no deberían pasar por alto. Gabriela Durán,  Country Manager de Buk Colombia, lo plantea así: “Liderar los indicadores  regionales no significa que podemos ignorar que todavía hay un 13 % de  colaboradores que no se declara feliz en su lugar de trabajo”. La ejecutiva  señala que detrás de esa cifra aparecen brechas en remuneración, feedback,  confianza y comunicación.  

La salud mental entra en la estrategia 

El problema es que el deterioro del bienestar puede avanzar  silenciosamente. Fatiga persistente, dificultad para concentrarse,  irritabilidad, trastornos del sueño, dolores de cabeza, tensión muscular,  disminución del rendimiento, desmotivación y cambios en el estado de  ánimo están entre las señales que pueden advertir sobre estrés o  agotamiento laboral cuando persisten y no mejoran con el descanso.  

“Lo primero que se debe evidenciar es si se trata de un cansancio temporal,  observando si los síntomas persisten a pesar del descanso y si este afecta el  desempeño, la salud y el comportamiento del trabajador”, explica Sergio  Osorio, docente de la Especialización en Gerencia de la Seguridad y Salud en  el Trabajo de la Fundación Universitaria Horizonte. 

El especialista plantea que las empresas deberían evaluar factores como el  riesgo psicosocial, las cargas laborales y el ausentismo, además de abrir  espacios de comunicación y vigilancia de la salud. La advertencia es  relevante porque el agotamiento puede escalar. Según Osorio, cuando se  vuelve significativo puede relacionarse con estrés crónico, ansiedad,  depresión y trastornos del sueño, entre otras afectaciones.  

Hablar de salud mental en las empresas, por eso, no puede limitarse a  ofrecer terapia o actividades de relajación. También obliga a revisar las  condiciones que pueden favorecer el agotamiento: sobrecarga de trabajo, 

jornadas extensas, presión por resultados, falta de pausas, poco  reconocimiento y dificultades para separar la vida laboral de la personal.  

Aquí aparece uno de los cambios más importantes en la gestión empresarial:  entender que no existe una única fórmula para todos los trabajadores. Un estudio de WeWork publicado en septiembre de este año encontró que el  72,9 % de los profesionales espera que sus beneficios tengan en cuenta su  etapa de vida y contexto personal, mientras que el 69,4 % asegura que estos  influyen en su decisión de permanecer en una empresa.  

Además, el 59 % de los profesionales consultados considera que el paquete  de beneficios de su empresa responde solo parcialmente a sus prioridades o  no responde a ellas. Entre los beneficios más valorados aparecen la salud  integral, con 59,4 %, y la flexibilidad laboral, con 57,7 %.  

«Hoy conviven en una misma organización personas con necesidades muy  distintas. Alguien de 25 años puede valorar especialmente el tiempo y la  flexibilidad para estudiar, mientras una persona de 45 puede darle mayor  importancia a la salud, las licencias o el tiempo para atender a su familia.  Entender esas diferencias permite construir paquetes que tengan más  sentido para las personas», explica Claudio Hidalgo, presidente de WeWork  para Latam. 

Las nuevas generaciones están acelerando el  cambio 

La conversación también está siendo impulsada por los trabajadores más  jóvenes. El Reporte Global de Contratación de Deel señala que la Generación  Z registró un crecimiento salarial mundial del 9 %, el mayor entre las  generaciones analizadas, y que sus expectativas laborales van más allá del  salario: incluyen flexibilidad, desarrollo profesional y experiencias  personalizadas. 

En materia de bienestar, las propuestas incluyen acceso a terapia y apoyo  psicológico, pausas activas, equipos ergonómicos y desconexión digital  después de la jornada.  

Natalia Jiménez, directora de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica en  Deel, resume el cambio: “La llegada de la Generación Z al mercado laboral  está impulsando a las empresas a replantear la forma en que gestionan sus  equipos”, con liderazgos preparados para responder a nuevas expectativas y  construir relaciones laborales más sostenibles.  

El fenómeno incluso puede observarse en el tiempo. En Colombia, el estudio  de Buk encontró que el 88 % de los trabajadores de la Generación Z se  declara feliz durante su primer año en la empresa, pero la cifra cae a entre  81 % y 82 % después del tercer año.  

Ese descenso plantea una pregunta para las organizaciones: ¿qué cambia  después de los primeros años para que una experiencia laboral inicialmente  positiva empiece a desgastarse? 

El reto ya no es solo atraer talento, sino evitar que el trabajo termine  desgastándolo. En esa discusión también entra la gestión estratégica de las  personas. Flavia Santoro, abogada, ex presidenta de ProColombia y  actualmente fundadora y CEO de Conexiones Efectivas, ha planteado que las  organizaciones necesitan construir entornos saludables y fortalecer las  condiciones que permitan a sus equipos crecer y permanecer.  

Durante un encuentro realizado por BDO en Colombia sobre gestión de  personas, Santoro señaló la importancia de combinar rutas reales de  desarrollo, salario emocional y herramientas tecnológicas que contribuyan a  prevenir el agotamiento profesional. 

La prevención requiere gestionar las cargas de trabajo, promover pausas,  fortalecer el clima laboral y desarrollar programas de bienestar y salud  mental. También exige escuchar a los equipos y utilizar esa información para  ajustar las decisiones.

La salud mental, entonces, no debería entenderse como una herramienta  para conseguir trabajadores más productivos, sino como una señal de qué  tan saludable es la propia organización. Escuchar a los trabajadores,  identificar a tiempo las señales de agotamiento, revisar las cargas laborales y  ofrecer condiciones que respondan a sus necesidades no solo puede  prevenir problemas de salud: también puede fortalecer la confianza y el  vínculo con la empresa.

Sobre el autor

Camilo Jaimes Osorio

Comunicador Social y Periodista

Especialista en Comunicación Multimedia y Organizacional, con más de 11 años de trayectoria en medios como RCN Radio, La FM, Revista Semana y Revista Cambio. Actualmente es periodista en Valora Analitik, donde crea contenidos sobre economía, negocios y finanzas personales, combinando el análisis informativo con estrategias de SEO editorial y audiencias digitales.

Camilo Jaimes Osorio
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