Emprender, crear e innovar son los pilares que te permitirán hacer parte de los mercados competitivos. Las industrias culturales y creativas abren sus puertas a nuevas formas de hacer empresa, conoce cómo participar en ellas.

John Howkins es el nombre del creador de una industria que no pone fronteras a la imaginación. Es el padre de un tipo de economía que conecta a todas la naciones de una forma particular: la cultura y la diversidad.

En el año 2001 Howkins publicó el libro Economía creativa: transformar una idea en beneficios que funciona como punto de referencia e inspiración para quienes piensan en combinar la creatividad con los negocios.

En una entrevista realizada por la Ompi (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), Howkins define la economía creativa como la economía donde las ideas son los principales aportes y resultados. En ésta, la gente dedica la mayor parte de su tiempo a generar ideas. Es una economía o sociedad en la que la gente se preocupa y reflexiona sobre su capacidad de generar ideas.

Una perspectiva global

Fernando Anzures, CEO de Expomarketing, define la economía naranja como la industria de la creatividad, de las ideas, de las mejores patentes, de los servicios, del turismo y de los festivales. Es la economía que se dinamiza y se expande hasta llegar a todos los públicos.

El arte y la cultura son la materia prima que permite educar, capacitar y desarrollar mejores habilidades en la gente dando paso a que estas herramientas se conviertan en un motor para el crecimiento económico. Esta industria también representa el talento, la propiedad intelectual y la conectividad.

El BID (Banco Interamericano de Desarrollo), precisa que la economía naranja como aquellas industrias culturales que comprenden los bienes y servicios que tradicionalmente se asocian con las políticas culturales, los servicios creativos y los deportes. De allí parte la idea de identificar esta industria cultural a través del color naranja: unifica la cultura, la creatividad y la identidad.

Según el estudio “La economía naranja, una oportunidad infinita” del BID, esta industria no tiene una única definición, por lo que relacionan la cultura, la tecnología y la economía como el ADN de las transformaciones y la innovación que se expresan a través del tiempo y las generaciones.

Para entender un poco más sobre la economía creativa se realizó una clasificación que categoriza cada servicio según su enfoque:

Aquellos contenidos que abarcan la comunicación como las revistas, los periódicos, la fotografía, los libros, la literatura, las bibliotecas, el cine o la radio, están dentro de la categoría convencional.

Los deportes, la gastronomía, el teatro, las artesanías, la moda, el turismo, la arquitectura o los museos, conforman la clasificación de otras industrias.

Mientras que los servicios que involucran la creación multimedia, la publicidad, el software, los videojuegos y el soporte de medios hacen parte de los contenidos nuevos.

Evidentemente, la economía naranja está en todo, por eso es fundamental saber que sin ideas y sin cambios no se evoluciona.

Bogotá y su aporte a la economía naranja

 

Abrir espacios donde el arte y la cultura se tomen los escenarios es lo que permitió consolidar la Ley Naranja en la capital de Colombia, impulsada y apoyada por la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB).

Brindar un mayor respaldo al emprendimiento y la competitividad es el objetivo al que le apunta la CCB. Un claro ejemplo es la creación de plataformas como la Feria Internacional de Arte de Bogotá (ARTBO), el Bogotá Audiovisual Market (BAM), el Bogotá Music Martket (BOmm) y el Bogotá Fashion Week (BFW).

Estos espacios han aportado a la participación de empresas y personalidades que sobresalen por su granito de arena a la economía de la región a través de la innovación y creatividad.

Haz parte de la economía naranja con tus ideas. Emprende, crea y sé parte del desarrollo del país haciendo lo que te gusta.