Conocer de qué se trata, cuáles son sus síntomas y la manera de superarla puede marcar la diferencia en tu vida y en la de tu bebé.

El momento del parto es un momento crucial en la vida de las mujeres que deciden ser madres. No solo por el inmenso trastorno físico que implica sino porque después de cada parto la vida cambia para siempre.

La estabilidad física, emocional e incluso mental puede afectarse, a todos estos cambios se les conoce comúnmente como depresión posparto.

Es muy importante conocer de qué se trata, bien sea porque pronto serás madres o porque alguien a tu alrededor va a serlo.

¿De qué se trata?

Fabián Arciniegas, médico cirujano especialista en psiquiatría, nos explica que el fenómeno posparto consta de 3 diferentes variantes que vale la pena conocer e identificar:

1. Pospartum blues:

El parto es un momento definitivo, pues es un breve instante en el que la vida cambia y ya no se vuelve a ser la misma. Adaptarse a la nueva realidad, sumado a los cambios fisiológicos, endocrinológicos y psicológicos producto de alojar una nueva vida en el vientre, conducen a un periodo que puede ser asociado a la depresión aunque en realidad no lo es.

No dormir, dificultad para reconocerse a sí misma o al bebé y simplemente sentirse abrumada son síntomas normales mientras se desarrolla el vinculo con el pequeño y se adapta a la nueva realidad.

La mayoría de las madres sufren de pospartum blues, es un fenómeno normal que las madres superan por sí mismas en aproximadamente 1 mes o menos.

Es importante saber que este fenómeno existe y estudiar un poco más al respecto para que, si sucede, no se perciba con preocupación. Aunque la llegada de un bebé es un motivo de alegría, asumir la responsabilidad por la vida de otro tiene implicaciones en tus hábitos y estilo de vida, así que es difícil sentirse feliz todo el tiempo.

2. Depresión:

Puede estar o no precedida por el pospartum blues aunque su origen es más profundo. Se puede generar una crisis depresiva cuando:

a. Una mujer ya ha tenido depresiones en su vida (especialmente si no fueron tratadas).

b. Las condiciones del embarazo no son las ideales. Es una experiencia emocional que se complica si hay pobreza, maltrato, aislamiento o problemas de pareja entre otros.

c. El embarazo genera situaciones desfavorables como abandono por parte del esposo o del padre del bebé, rechazo familiar o pérdida del trabajo entre otros.

Así como el embarazo puede generar diabetes gestacional, es posible que igualmente active un fenómeno de depresión, pues esta última también es una enfermedad.

Muchas veces no es fácil para las mamás identificarla así que los que están a su alrededor son los más indicados para reconocer el fenómeno. La pareja, la familia y hasta el sistema de salud juegan un papel importante aquí.

Algunas formas de reconocerlo es prestando atención a:

● La funcionalidad de la mamá: en vez de mostrarse motivada y activa en el proceso del cuidado del bebé, se le percibe intranquila, impaciente, irritable o insegura. Es vital diferenciar si es algo ocasional o si es recurrente.

El estado del bebé: diarreas o gripas frecuentes, inexpresividad y dificultad para dormir son posibles señales que indican que la madre tampoco está en buen estado de salud.

● Higiene de la mamá: descuidar el aseo y la apariencia personal también son posibles indicadores de una depresión posparto.

Aquí también es importante saber que la depresión no solo se refleja en la relación de la madre con su bebé sino en todos los espacios y roles de su vida: como esposa, ama de casa, trabajadora etc.

3. Delirio posparto o enfermedad mental:

Este fenómeno es el menos común de los 3 y requiere otro tipo de abordajes, pues las madres que lo padecen pierden el juicio de la realidad y presentan delirios y alucinaciones. Usualmente se da por predisposición o cuando ya la madre tiene antecedentes de enfermedad mental.

Es fundamental recibir atención y tratamiento psiquiátrico.

Recomendaciones y tratamientos

Los tratamientos requieren un abordaje individual, un diagnóstico de acuerdo a las circunstancias particulares. Dependiendo del caso se puede requerir de:

● Tratamientos con medicación.

● Terapia psicológica.

● Intervenciones sociales (cuando la depresión está unida a pobreza, aislamiento y crisis económica entre otros.)

Se puede realizar un plan integral desde uno o varios frentes, pues en la salud siempre inciden factores biológicos, psicológicos y sociales.

Es clave dejar de lado los juicios que señalan a la madre con depresión como una ”mala mamá” o una “mamá descuidada” y, más bien, entender que es una mamá que no tiene un estado de salud óptimo para asumir su nuevo rol. Estar deprimido es un estado, no una circunstancia.

Aunque hay un escenario intimo entre la mamá y su bebé en el que el pequeño siempre será el protagonista, es fundamental que quienes los rodean también presten atención a la madre y estén dispuestos a acompañarla y a tener una comunicación frecuente.

A veces las madres se aíslan en casa, pero si tan solo tuvieran una voz amiga que les preguntara cómo están, se marcaría la diferencia.

Lo más importante para combatir la depresión posparto es tener la sensibilidad para reconocerla y darse la oportunidad de consultar.