El acné es una manifestación hormonal que surge por los cambios en la pubertad. Prevenirlo es posible si se toman las medidas necesarias para cuidar la piel.

Durante la adolescencia es común que la piel de la cara, el cuello, la espada y el pecho presenten protuberancias que se manifiestan en forma de espinillas o granos. Aunque no todos sufren de acné, una gran parte de la población la padece cuando llega a la edad de la pubertad.

Cambios en la piel

Existen cuatro tipos de piel. La piel normal se caracteriza por tener la zona T (frente, mentón y nariz) con los niveles de sebo y humedad equilibrados, es decir, la piel no es demasiado grasa ni demasiado seca.

Los poros de este tipo de piel son finos por que hay buena circulación sanguínea, es de textura aterciopelada, suave y lisa.

La piel seca, produce menos grasa facial que la piel normal. Al no contar con el suficiente sebo, se deteriora porque no hay una barrera de protección que retenga la humedad.

La piel grasa, suele presentarse en personas con una producción de sebo mayor a la que tiene la piel normal. Este factor se da por cambios y desequilibrios hormonales, medicación, estrés o maquillaje que genera esta reacción.

La piel mixta, se presenta normalmente en la zona T del rostro. La frente, nariz y mentón suele tener mayores niveles de grasa facial mientras que las mejillas son normales o secas.

De acuerdo con la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica (AsoColDerma), el acné es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta, en su gran mayoría, a los adolescentes y adultos jóvenes.

Según la Guía colombiana para el manejo del acné, realizada por AsoColDerma, antes de los 21 años, entre el 80% y el 90% de la población joven ha estado expuesta a la enfermedad y hay una alta probabilidad de que persista después de los 21 años.

El acné surge especialmente porque el sebo o grasa que produce la piel, tiene una serie de cambios hormonales que la modifica, provocando la obstrucción, infección e inflamación de los folículos, generando afecciones en el rostro. Por ello, las lesiones más comunes que puede atravesar la piel son:

● Los nódulos, son aquellos barros ciegos que se desarrollan internamente y causan dolor.

● Las pápulas, son pepitas rojas sobre la piel.

● Los comedones, son espinillas negras que se generan porque los poros están abiertos. Si los folículos están cerrados, la espinilla se muestra de color blanco.

● Las púspulas, se expresan por medio de protuberancias de color blanco generadas por la presencia de pus.

● Los quistes, son protuberancias duras y amarillas que se asientan en la piel.

Cuidados básicos para cuidar la piel

Como afirma Julia Mesa Villegas, médico dermatóloga suscrita a AsoColDerma, durante la infancia no se puede evitar al 100% la aparición de esta enfermedad dermatológica, pero cuando se presentan los primeros cuadros de acné en la adolescencia, es posible tratar la enfermedad y darle el cuidado para que no genere lesiones graves en la piel. Algunos cuidados fundamentales que pueden ayudar a prevenir y mejorar el cuidado de la piel en cualquier etapa de la vida, son:

● Evitar manipular las protuberancias para que no se formen cicatrices y manchas.

● No usar cremas en el rostro, esto puede empeorar el acné.

● El acné se expresa de diferentes formas en cada persona, por lo tanto, se debe evitar la auto formulación de medicamentos.

● Se debe consultar a un dermatólogo para que brinde asesoría y el tratamiento que requiere cada persona según el tipo de piel.

Dentro de los métodos que puedes aplicar para curar el acné están los tratamientos láser que retiran la capa de la superficie de la piel, recuperando la textura en semanas.  La dermoabrasión retira por medio de micro cristales de óxido de aluminio las impurezas de la piel, lo cual puede durar varias semanas para que esta se recupere. También, el tratamiento del peeling, emplea sustancias químicas para controlar el acné.

Finalmente, el doctor Eduardo Francisco Prados Contreras, dermatólogo de Compensar, sugiere llevar una alimentación rica en verduras, frutas e hidratación, así mismo, evitar el consumo de bebidas alcohólicas, alimentos grasosos y procurar tener hábitos de limpieza facial para mantener la piel libre de impurezas. Sigue las recomendaciones de tu médico para que tu piel esté siempre sana.