Fomentar una relación estrecha con base en amor, respeto y confianza es fundamental para que pueda superar esta difícil etapa sin tropiezos ni dolores de cabeza.

Una de las etapas más complicadas en la educación de nuestros hijos es la adolescencia. Para ayudarlos a superarla de forma tranquila y bajo nuestra supervisión, es fundamental hacer de la comunicación nuestro mejor aliado.

Según Diana González, especialista en psicología clínica con 7 años de experiencia en atención a niños y jóvenes, hay 5 frases clave que encierran hábitos fundamentales para que logres tener una relación estrecha con tu hijos en este momento de rebeldía y hormonas a flor de piel:

“ESTOY ORGULLOSO DE TI”

La autoestima de los adolescentes es unas de las áreas que más se afecta en estas edades, así que es importante que desde casa los asegures en amor al recordarles que estás orgullosos de ellos. Aunque es natural decir esto cuando hacen algo bien, también debemos hacerlo cuando fallen, pues es allí cuando más necesitan una palabra amable.

Siéntete orgulloso de ellos simplemente por el hecho ser tus hijos, aprende a aceptarlos por lo que son y por sus esfuerzos sinceros por ser mejores personas a través del descubrimiento de su personalidad. No es apropiado compararlos con otros o imponer metas arbitrarias (como tener sobresaliente en todas las notas), pues esto puede frustrarlos y lograr un efecto adverso.

“AQUÍ ESTOY”

Así se muestre poco interesado en hablar, tus hijos necesitan saber que siempre estarás ahí en los momento difíciles. Debemos estar siempre prestos a escucharlos con atención, sin interrumpirlos o querer darles un sermón por cada cosa.

No te enfoques solamente en hacer que te escuchen, es clave mostrar interés por conocer sus ideas y opiniones para así construir un ambiente de respeto y afecto mutuo.

“QUIERO COMPRENDERTE”

Es muy frecuente que los adolescentes se quejen porque sienten que sus padres no los comprenden. Sin embargo, esto muchas veces puede traducirse en que simplemente no les gusta que no estemos de acuerdo con su forma de pensar o comportamientos.

Para poder hacerles ver que, sin importar lo compleja que pueda ser la situación, estás en capacidad de entenderlos, puedes en primer lugar escuchar lo que dice y posteriormente repetir sus argumentos, ideas y puntos de vista hasta que el quede satisfecho. De esta forma puedes demostrarle que el problema no es de falta de comprensión sino de falta de acuerdo.

Siempre demuéstrale que tienes presente sus problemáticas y hazle ver con argumentos cómo el camino que le ofreces es el que más le conviene.

“CONFÍO EN TI”

Es importante que tu hijo sepa que nuestra confianza en ellos se desarrolla gradualmente en la medida que adquieren nuevos conocimientos y experiencias. No lo subestimes ni bloquees su autonomía, dale espacio para que te demuestre que es capaz de tomar buenas decisiones.

Por otro lado, como padres debemos también analizar su comportamiento para así ser capaces de evitar que nuestros hijos se vean envueltos en situaciones con grados de riesgo más elevados que su nivel de madurez.

“TE QUIERO”

El ingrediente esencial de una familia sana es el amor. Cuando un adolescente no está seguro del amor de sus padres, los cuatro mensajes anteriores no significan nada. Es fundamental que les digas abiertamente que lo quieres y que también se lo demuestres.

¿Cómo pueden saber que los quieres si nunca se los has dicho? ¿Cómo pueden estar seguros si sus padres nunca pasan el tiempo con ellos? Una de las formas más efectivas de demostrar amor a un hijo adolescente se deletrea con estas letras: T – I – E – M – P – O.

Darle regalos, proveerle comida, ropa, educación y cumplir con los demás deberes como padres no es suficiente, pues no implican una interacción cercana que estimule la confianza y fortalezca la relación. Que tus hijos vean que, a pesar de tus múltiples ocupaciones, tú siempre tienes un espacio en tu agenda para él, no tiene precio. Haz un ejercicio consciente por construir este hábito y notarás la diferencia.

La función de los padres es educar, pero solo enseña el que sabe y es el saber el que confiere autoridad. Cada una de estas frases amorosas tienen como objetivo último inspirar jerarquía con acciones y no por la fuerza.

Cuando dices “no” a tu hijo y les explicas las razones, estás ejerciendo un poder sano. Cuando razonas los acuerdos y negocias nuevas reglas facilitas su crecimiento y generas nuevos espacios para disfrutar juntos. En cambio el ¨no porque no¨ es autoritarismo, lo que inevitablemente generará una reacción rebelde en tu hijo adolescente.

¡No impongas tu autoridad, gánala!